Loz. Yo queria saber cuánto há que no comí salmorejo mejor hecho.
Sag. De tal mano está hecho, y por Dios, que no me querria morir hasta que comiese de su mano una capirotada ó una lebrada, aunque en esta tierra no se toma sabor ni en el comer ni en el hoder, que en mi tierra es más dulce que el cantar de la serena.
Div. Pues yo os convido para mañana.
Sag. Mi sueño ensuelto.
Loz. ¿Quiéreslo vender?
Sag. No, voto á Dios.
Loz. Guarda, que tengo buena mano, que el otro dia vino aquí un escobador de palacio, y dixo que soñó que era muerto un canónigo de su tierra, y estaba allí un solicitador, y hice yo que se lo comprase, y que le dixese el nombre del canónigo que soñó, y fué el solicitador, y demandó este canonigado, y diéronselo, y á cabo de quince dias vino el aviso al escobador, y teníalo ya el otro y quedóse con él, y yo con una caparela.
Sag. Dexáme beber, y despues hablarémos.
Loz. Siéntate para beber, que te temblarán las manos.
Sag. ¿Y deso viene el temblar de las manos? no lo sabía; y cuando tiembla la cabeza ¿de qué viene?