Loz. Señora, sí, que traigo este paño listado mojado, y lo meteré á la finestra.
Xer. Pues sea ansí; ¿qué es esto que traés aquí en esta garrafeta?
Loz. Señora, es un agua para lustrar la cara, que me la mandó hacer la señora Montesina, que cuesta más de tres ducados, y yo no la queria hacer, y ella la pagó, y me prometió una carretada de leña y dos barriles de vino dulce para esta invernada.
Xer. ¿Tenés más que ésta?
Loz. Señora, no.
Xer. Pues ésta quiero yo, y pagalda, veis aquí los dineros, y enviá por una bota de vino, y hacé decir á los mulateros de monseñor que toda esta semana vayan á descargar á vuestra casa.
Loz. ¡Ay, señora! que soy perdida, que me prometió que si era perfeta que me daria un sayo para mi criado.
Xer. Mirá, Lozana, sayo no tengo, aquella capa de monseñor es buena para vuestro criado, tomalda, y andá norabuena, y vení más presto otro dia.
Loz. Señora, no sé quien llama, miren quién es, por cuando yo salgo no éntre alguno.
Xer. Vá, mirá quién es.