Montoya. Señora, los dos señores janiceros.

Xer. Dí que no só en casa.

Loz. Haga, señora, que entren y contarán á vuestra merced cómo les fué en el convite que hizo la Flaminia á cuantos fueron con ella, que es cosa de oir.

Xer. ¿Qué podia ser poco más ó ménos? que sabemos sus cosas della.

Loz. Mande vuestra merced que entren y oirá maravillas.

Xer. Ora, sús, por contentar á la Lozana, va, ábrelos.


MAMOTRETO LVIII.

Cómo va la Lozana en casa de la Garza Montesina, y encuentra con dos rufianes napolitanos, y lo que le dicen.

Rufian. Pese al diablo con tanta justicia como se hace de los que poco pueden, que vos ni habíades de ser para ganarme de comer, mas como va el mundo al reves, no se osa el hombre alargar, sino quitaros el bonete, y con gran reverencia poneros sobre mi cabeza.