Loz. Quitaos allá, hermanos, ¿qué cosas son ésas? ya soy casada, no os cale burlar, que castigan á los locos.
Ruf. Señora, perdoná, que razon teneis, mas en el bosque de Belitre os quisiera hacer un convite.
Loz. Mirá si quereis algo de mí, que voy de priesa.
Ruf. Señora, somos todos vuestros servidores, y máxime si nos dais remedio á un accidente que tenemos, que toda la noche no desarmamos.
Loz. Cortados y puestos al pescuezo por lomina, que ésa es sobra de sanidad; á Puente Sisto te he visto.
Ruf. Ahí os querria tener para mi servicio por ganar la romana perdonanza; decínos, señora Lozana, quién son agora las más altas y más grandes señoras entre todas las cortesanas, y luégo os iréis.
Loz. Mirá qué pregunta tan necia, quien más puede y más gana.
Ruf. Pues eso queremos saber, si es la Xerezana como más galana.
Loz. Si miramos en galanerías y hermosura, ésa y la Garza Montesina pujan á las otras, mas decíme, de favor ó pompa, y fausto y riquezas, callen todas con madona Clarina, la favorida, y con madona Aviñonesa, que es rica y poderosa, y vosotros, ladrones, cortados tengais los compañones, y quedáos aquí.
Ruf. Válala el que lleva los pollos, y qué preciosa que es, allá va á casa de la Garza Montesina.