Loz. Otra cosa mejor pensé que os traia.

Lav. Andá, señora; harto da quien da lo que tiene.

Loz. Sí, verdad es; mas no lo que hurta.

Lav. Habláme alto, que me duele este oido.

Loz. Digo que si lavais á españoles solamente.

Lav. A todo hago por ganar, y tambien porque está aquí otra española, que me ha tomado muchas casas de señores, y lava ella á la italiana, y no hace tanta espesa como yo.

Loz. ¿Qué diferencia tiene el lavar italiano?

Lav. ¿Qué? grande; nosotras remojamos y damos una mano de xabon y despues encanastamos, y colamos, y se quedan los paños allí la noche que cuele la lexía, porque de otra manera serian los paños de color de la lexía; y ellas al remojar no meten xabon y dejan salir la lexía, que dicen que come las manchas, y tornan la ceniza al fuego á requemar, y despues no tiene virtud.

Loz. Agora sé lo que no pensé; ¿quién es esta que viene acá?

Lav. Aquí junto mora; mi vecina.