Tia. Yo quisiera ser hombre, tan bien me ha parecido; ¡oh qué pierna de mujer! y el necio de su marido que la dexó venir sola á la tierra de cornualla, debe ser cualque babion, ó veramente que ella debe de ser buena de su cuerpo.

Ramp. Yo lo veré esta noche, que si puedo, tengo de pegar con sus bienes.

Tia. A otro que tú habria ella de menester, que le hallase mejor la bezmellerica y le hinchese la medida.

Ramp. Andá no habrés, que debaxo yace buen bebedor, como dicen.

Tia. Pue alla dexé el candil, va pasico que duerme, y cierra la puerta.

Ramp. Sí haré: buenas noches.

Tia. Va en buen hora.

Loz. ¡Ay hijo! ¿y aquí os echastes? pues dormí y cobijaos, que harta ropa hay; ¿qué haceis? mirá que tengo marido.

Ramp. Pues no está agora aquí para que nos vea.

Loz. Sí, mas sabello há.