Jud. Por vida desa cara honrada que más valeis que pensais, vamos á traer un ganapan que lleve todo esto.

Ramp. Veis allí uno, llamaldo vos, que la casa yo sé dó está, tres tanto pareceis mejor desa manera; id vos delante, buen judío, que nosotros nos irémos tras vos.

Jud. ¿Y dónde es esa casa que decís?

Ramp. A la Aduana.

Jud. Bueno ansí gocen de vos; pues no tardeis, que yo la pagaré, y esta escoba para limpialla con buena man derecha.


MAMOTRETO XVII.

Informacion que interpone el autor para que se entienda lo que adelante ha de seguir.

Auctor. El que siembra alguna virtud coge fama, quien dice la verdad cobra ódio, por eso notad: estando escribiendo el pasado capítulo, del dolor del pié dexé este cuaderno sobre la tabla, y entró Rampin y dixo: ¿Qué testamento es éste? púselo á enxugar y dixo:

Ramp. Yo venia á que fuésedes á casa, y vereis más de diez putas, y quien se quita las cejas, y quien se pela lo suyo, y como la Lozana no es estada buena jamas de su mal, el pelador no tenía harta atauquia, que todo era calcina; hase quemado una Bolonesa todo el pegujar, y posímosle buturo y dímosle á entender que eran blanduras, allí dexó dos julios, aunque le pesó; vení, que reiréis con la hornera que está allí, y dice que traxo á su hija vírgen á Roma, salvo que con el palo ó cabo de la pala la desvirgó; y miente, que el sacristan con el cirio pascual se lo abrió.