Loz. Yo lo creo, y áun una cibdad, aunque fuese el Cairo ó Milan.
Viej. ¿Esta casa habés tomado? sea en buen punto con salud, mal ojo tiene, moza para Roma y vieja á Benavente, allá la espero.
Trig. Sobí, señora, en casa vuestra, veisla aderezada y pagada por seis meses.
Loz. Eso no quisiera yo, que ya no me puede ir bien en esta casa, que aquella puta vieja, santiguadera, se desperezó á la puerta, y dixo: afan, mal afan venga por ella, y yo, por dar una coz á un perro que estaba allí, no miré, y metí el pié izquierdo delante, y mirá qué nublo torné en entrando.
Jud. No cureis, que Aven-Ruiz y Aven-Rey serán en Israel, y por vuestra vida y de quien bien os quiere, porque só yo el uno, que iré y enviaré quien pague la casa y la cena; y vos, pariente, aparejáme esos dientes, no os desnudeis, sino estáos así, salvo el paño listado, que no lo rompais, y si alguno viniere, hacé vos como la de Castañeda, que el molino andando gana.
MAMOTRETO XIX.
Cómo, despues de ido Trigo, vino un Maestresala á estar la siesta con ella, y despues un Macero y el Balijero de su señoría.
Loz. Por mi vida que me meo toda, ántes que venga nadie.
Ramp. Hacé presto, que veis allí uno viene que yo lo conozco.