Loz. ¿Y quién es?

Ramp. Un Maestresala de secreto, hombre de bien, vuestros cinco julios no os pueden faltar.

Maestresala. Decí, mancebo, ¿está aquí una señora que es venida agora poco há?

Ramp. Señor, sí, mas está ocupada.

Maestr. Decilda que Trigo me mandó que viniese á hablalla.

Ramp. Señor, está en el lecho, que viene cansada, si quereis esperar, ella le hablará desde aquí.

Maestr. Andá, véola yo la mano, y está en el lecho, pues ahí la querria yo; decí que no la quite, que de oro es, y áun más preciosa; ¡oh, pese á tal con la puta, y qué linda debe ser! Si me ha entendido aquel harbadanzas, ducado le daré; ¿que dice esa señora? ¿quiere que muera aquí?

Ramp. Luégo, señor.

Maestr. Pues vení vos abaxo, mirá qué os digo.

Ramp. ¿Qué es lo que manda vuestra merced?