Maestr. Tomá, veis ahí para vos, y solicitá que me abra.

Ramp. Señor, sí; tirí, tiritaña, mirá para mí, ¿abriréle? que se enfria.

Loz. Asomaos allí primero, mirá qué dice.

Maestr. Hola, ¿es hora?

Ramp. Señor, sí; que espere vuestra merced, que quiere ir fuera, y ahí la hablará.

Maestr. No, pese á tal, que me echais á perder, sino ahí, en casa, que luégo me salgo.

Ramp. Pues venga vuestra excelencia.

Maestr. Beso las manos de vuestra merced, mi señora.

Loz. Yo las de vuestra merced, que deseo me quita de un mi hermano.

Maestr. Señora, para serviros más que hermano; ¿qué le parece á vuestra merced de aquesta tierra?