Macero. A vos, hermano, ¡hola! ¿mora aquí una señora que se llama la Lozana?
Ramp. Señor, sí.
Mac. Pues decilda que venimos á hablalla, que somos de su tierra.
Ramp. Señores, dice que no tiene tierra, que ha sido criada por tierras ajenas.
Mac. Juro á tal, que ha dicho bien, que el hombre donde nasce y la mujer donde va. Decí á su merced que la deseamos ver.
Ramp. Señores, dice que otro dia la veréis que haga claro.
Mac. Voto á san, que tiene razon; mas no tan claro como ella lo dice. Decí á su señoría que son dos caballeros que la desean servir.
Ramp. Dice que no podeis servir á dos señores.
Mac. Voto á mí, que es letrada; pues decilde á esa señora que nos mande abrir, que somos suyos.
Ramp. Señores, que esperen un poco que está ocupada.