Loz. Señor, vos estos corales al brazo, por mi amor.

Maestr. Éstos pondré yo en mi corazon, y quede con Dios, y cuando venga su criado vaya á mi estancia, que bien la sabe.

Loz. Sí hará.

Maestr. Este beso sea para empresa.

Loz. Empresa con rescate de amor fiel que vuestra presencia me ha dado, seré siempre leal á conservarlo; ¿venis calcotejo? sobí; ¿qué traés?

Ramp. El espejo que os dexastes en casa de mi madre.

Loz. Mostrá, bien habeis hecho; ¿no me mirais la cadenica?

Ramp. Buena, por mi vida, hi, hi, hi, qu’es oro, veis aquí dó vienen dos.

Loz. Mirá quién son.

Ramp. El uno conozco, que lleva la maza de oro y es persona de bien.