Loz. ¿Y qué quiere decir rufianas, rameras, ó cosa que lo valga?
Balij. Alcagüetas, si no lo habeis por enojo.
Loz. ¡Cómo! ¿que no hay alcahuetas en esta tierra?
Balij. Si hay, mas ellas mismas se lo son las que no tienen madre ó tia, ó amiga muy amiga, ó que no alcanzan para pagar las rufianas, porque las que lo son son muy taimadas, y no se contentan con comer y la parte de lo que hacen haber, sino que quieren el todo y ser ellas cabalgadas primero.
Loz. Eso del todo no entiendo.
Balij. Yo diré: si les dan un ducado que les lleven á las que se han de echar con ellos, dicen las rufianas: el medio es para mí por su parte dél, ¿y vos no me habeis de pagar, que os he habido un hombre de bien, de quien podeis vos sacar cuanto quisiéredes? amiga, yo no quiero avergonzar mis canas sin premio, y como os lo he habido para vos, si yo lo llevára á una que siempre me añade, en mi seso estaba yo; cuándo no me queria empachar con pobres, ésta y nunca más. De manera que, como pueden ellas á los principios impedir, han paciencia las pobretas, y se excusan el posible si pueden hacer sin ellas.
Loz. Señor, mirá, para mujer, muy mejor es por mano de otrie que de otra manera, porque pierde la vergüenza, y da más autoridad que cuantas empanadas hay, ó enceradas, como vos decís.
Balij. Señora, no os enojeis; que sean emplumadas cuantas hay por vuestro servicio, y quien desea tal oficio.