Y como los soldados lo contradixeron con el fabor del Obispo, que tenia mucha mano en los negoçios de la gobernaçion, vso Jorge Espira de maña[137] para efetuar sus desinos, y corronpiendo al Obispo con algunas dadivas que le dio, le hizo bolver la hoja y tomar la demanda por el contra los españoles, los quales estaban obstinados en aquella su opinion: que avnque el Obispo en el pulpito dezia muchas palabras, diziendo que era grande la maldad de la gente y soldadesca, que tiniendo Rrey buscaban Rrey y tiniendo governador buscaban governador, con otras muchas palabras y rrazones, no fue todo esto parte para convençellos, ni hazelles que se bolviesen a meter debaxo del govierno de Jorge Espira; y visto por el doctor Nabarro la obstinaçion de los españoles, enbio los que alli pudo juntar, que serian ciento y tantos, con vn capitan de naçion(B) a hazer el castigo a la parte dicha, los quales fueron y prendiendo los culpados los enbiaron a Coro, donde el governador y juez estaba, y ellos, deseando verse fuera de aquella governaçion, por ser la juridiçion della subjeta a estranjeros, que procurando su particular ynteres y provecho tenian sujetos y presos los codiciosos animos de los españoles con mucha diversidad de fueros con que apremian la abariçia de los menores y acreçentaban la suya, acordaron pasarse a las provinçias de Cuba agua, que en esta sazon eran muy acompañadas de gentes españolas que pasaban a ellas de Santo Domingo y de las otras yslas a hazer esclavos y gozar de la rriqueza y pesqueria de perlas que en la ysla Cubagua, cercana aquella provinçia abia, y por eso dicha deste nonbre, se sacaba; y dexando hecho el castigo caminaron apartandose de la poblazon de Coro, y entrando y metiendose en la sierra para por alli atrabesar a Cuba agua.

Algunos soldados de flacos animos y fuerças, pareçiendoles dificultosa y trabaxosa esta jornada, dexaban de seguir a sus conpañeros y se bolvian a Coro, donde el Obispo Bastidas y Jorge Espira yncrepaban mucha culpa al doctor Nabarro de la yda destos soldados, pareçiendoles que quedaba aquella gobernaçion muy falta de gente para su defensa y para yntentar nvebas jornadas. Nabarro, viendose fatigado de las bozes del Obispo y de las que Jorje Espira y de los demas factores de los Bezares, determino juntar la gente que pudo e yr en seguimiento y alcançe de aquellos soldados, tomando su camino por la costa de la mar, via de Burburata, para por alli, con mas presteza, salir a los balles de Barqueçimeto y el Tocuyo, y tomalles la delantera.

Los soldados que por la sierra yvan, pasaron muchos trabaxos y rriesgos de ser tomados a manos de los yndios por no llevar caballos, y al cabo de çierto tienpo hallaron rrastro del doctor Nabarro, el qual abia ya pasado[138] por alli, y metidos en vna poblazon de yndios llamados los axaguas, donde tubo notiçia que estaban los fugitibos, los quales sin saber del le abian harrado[139] en el camino. Dandole lado, de Barquiçimeto se salieron los soldados fugitibos a lo llano por el desenbocadero de Boravre, donde a tino tomaron la derrota que les pareçio y fueron a parar a vn rrio llamado el Pao, en cuya rribera se alojaron para rrehazerse de comida, que llevaban muy gran falta de ella. El doctor Nabarro llevaba buenas lenguas o ynterpretes, con las quales facilmente abia notiçia de los naturales por do pasaba, de la derrota y camino que llevaban los fugitibos, y asi los yvan siguiendo casi por sus propias pisadas, fueles alcançar en las rriberas del rrio Pao, donde, como se a dicho, se abian alojado para buscar comida.

Llegado el doctor Nabarro con su gente, que serian sesenta honbres con buenos adereços y caballos, al alojamiento de los fugitibos, no hallo en el mas de a los enfermos, que los demas soldados se abian esparcido por diversas partes a buscar comida; y como a la tarde fuesen juntos fueron rreprehendidos asperamente por Nabarro de lo que abian yntentado hazer, por avelle a el cargado el Obispo y Jorge Espira la culpa de su alteraçion y movimiento. Los fugitibos le dixeron que ellos no se yvan de aquella governaçion mas de por no estar debaxo del dominio de los Bezares ni de sus estrangeros governadores, y que como la tierra obiera de ser governada por naturales españoles que de entera voluntad rresidieran en ella, pero que entendiese que por entonçes en ninguna manera bolverian a Coro, y que si como fue el que vino en su seguimiento y alcançe, obiera sido el governador Jorge Espira, que con vna miserable y cruel muerte le dieran el castigo que su osadia y atrevimiento mereçia. Viendo el doctor Nabarro la arrogançia con que estos desarmados soldados hablavan, dixoles que se rreportasen y aderecasen, que avnque no quisiesen abian de bolver con el a Coro. Los fugitivos, que serian treynta, porque todos los demas se abian buelto del camino a Coro, disimulando por entonçes su ynjuria, callaron, y tratando con el capitan que ellos abian eleto, que se decia Pancorvo[140], lo que debian hazer, dieron de noche en la gente de Nabarro y quitandoles las armas y caballos que trayan y dexandolos desarmados, les hizieron perder el brio y furia que trayan contra los desarmados fugitivos y estar sujetos a lo que ellos quisiesen hazer.

Mudada desta suerte la fortuna de los fugitivos y de sus perseguidores, fue conpelido el doctor Nabarro a sujetarse a ellos y pedilles misericordia, rrogandoles muy ahincadamente que no le ynfamasen de aquella suerte, mas que bolviendole sus armas y caballos se fuesen con el a Coro, los quales, como faborecidos de su hado y fortuna vsasen bien de la ocasion que entre las manos tenian, despidiendo al doctor Nabarro y a su gente les bolvieron algunos caballos para que seguramente pudiesen pasar por entre los yndios por do abian de bolver, y les dixeron que no tratasen mas en la buelta, pues demas de ser de ningun efecto, lo que sobre ello se dixese[141] era yncitar los animos de algunos soldados que agrabiados estavan del Doctor y de otros de su conpañia, a tomar vengança por sus propias manos de su adversario; y visto esto, el Doctor, que sin animo ynjuriado no podia pareçer en Coro ante el Obispo y los otros sus contrarios, pues demas de no aber hecho ningun efecto su jornada abia sido tan vergonçosamente despojado de sus caballos y armas, determino yrse con los fugitivos la buelta de Cuba agua, los quales lo acetaron, haziendo que la demas gente se bolviesen la buelta de Coro a dar noticia de lo que pasaba; avnque todos quisieran yrse con los fugitivos la buelta de Cuba agua por salirse de la mirable[142] Venençuela, no lo consintieron solo por evitar que en el camino no se moviese entre ellos alguna discordia, eçeto a quatro soldados de los del Doctor con quien tenian particular conocimiento y amistad.

En este alojamiento del rrio Pao se apartaron las dos escuadras, los vnos a Coro y los otros a Cubaagua, a donde fue el doctor Navarro. Los de Coro se bolvieron por el camino por do abian ydo, sin les suçeder ningun contraste, y los de Cubaagua, como abian de pasar por tierras ynotas y no andadas de españoles hasta entonces, pasaron muy grandes trabaxos, hanbres y neçesidades y rriesgos de ser diversas vezes tomados a manos y muertos de belicosos y caribes yndios que por do pasaban topaban, y rriesgos de rrios y tigeres que les comieron algunos soldados, y de otros ynfortunios que semejantes jornadas traen consigo, especialmente a tan poca gente como esta era. A cabo de aber caminado algunos meses de la manera dicha, llegaron a la provinçia de Cubaagua, donde descansaron.

El doctor Nabarro, buelto a Coro, dexo el gobierno de la tierra porque se le abia ya cumplido el tiempo que traya limitado, y bolviose a Santo Domingo, donde despues bivio mucho tiempo y murio alli.

En este mesmo tiempo le dio a Jorge Espira en Coro vna enfermedad, parte de ella de enojo de verse despojado del govierno de la tierra, y parte del quebrantamiento de los trabajos pasados, de que en pocos dias vino a morir, avnque algunos ay que afirman aver Jorge Espira muerto en Santo Domingo, aviendo ydo alla a procurar que se le bolviese el govierno. En vna v otra parte, murio a esta sazon(C).

NOTAS AL CAPÍTULO XXI

(A) El obispo Bastidas era hijo del descubridor del mismo nombre, gobernador que fué de Santa Marta, y de cuyos hechos se da cuenta en la primera parte del manuscrito del Padre Aguado. (Véanse los capítulos I y siguientes del libro I de la Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada.)