Los negros, con toda presteza, tomaron las armas, y siguiendo a su negro rrey Migel salieron al encuentro a los españoles, rresistiendoles con coraje la entrada; mas fueron por los nuestros rrebatidos y hechos rretirar a su pueblo, donde todavia los negros peleaban animosamente, mas sienpre nuestros españoles yban ganando tierra, hasta que los arrimaron a vna parte o lado del pueblo, donde fue mas porfiada la pelea[222], animando Migel a los suyos con bozes y gritos que les daba, no siendo el de los postreros en el esquadron; mas como por vno de los españoles le fuese dada vna estocada de la qual cayo muerto en el suelo(A), perdieron los suyos el animo con ver a rrey perdida la bida, y començaron a afloxar en su pelea y a no menear las armas con el brio que de antes, lo qual, bisto por los españoles, arremetieron a ellos con gran ynpetu y furia, hiriendo y matando a muchos, con que los desbarataron y pusieron en huyda y siguiendo el alcançe prendieron a muchos, de suerte que por los pocos que bivos quedaron rreconoçieron aber abido entera bitoria de los esclavos. La rreyna y el negrito prinçipe, con sus damas, se estuvieron dentro en el pueblo a la mira, sin hazer ningun movimiento, con la çierta esperança que tenian de la bitoria. Alli fueron presas y bueltas a su primero cavtiverio, y los nuestros se bolvieron a la çivdad de Barquiçimeto, de donde abian salido.
Los yndios de la tierra, biendo como los negros abian sido desbaratados de los españoles, juntaronse y dieron sobre los que quedaron bivos, y matando algunos forçaron a los demas que se bolviesen a casa de sus amos, donde fueron presos por la justiçia y castigados con las penas que conforme a sus delitos mereçian.
He querido contar este alçamiento destos esclavos aqui, avnque no hera negoçio anexo ni conçerniente a mi Istoria, ques de las conquistas y descubrimientos, solo por aber sido vna de las cosas o acaeçimientos mas notables que en esta Governaçion an sucedido, despues de lo de Aguirre.
NOTAS AL CAPITULO XVI
(A) Según Castellanos no fué de una estocada, sino de un tiro de ballesta, de lo que murió el negro Miguel.
He aquí las palabras del autor de Varones Ilustres de Indias:
«Arma Diego de Escorcha la ballesta
que por blanco tomaba negra cara;
en la cureña rasa tiene puesta
con acerado hierro diestra jara;
apunta como diestro ballestero
para hacer su tiro más certero.
Aunque tiene delante mucha gente,
procura desarmar en el caudillo:
la punteria fue tan excelente
antes fue tal el golpe de la frente
que traspasó tambien el colodrillo:
la vista de Miguel quedó perdida
quedando perdidoso de la vida.»
(Elegia III, Canto IV.)