Su breve gobierno duró de 1554 á 1556; sin embargo, según Castellanos, Villasinda no murió hasta 1557.
Le sucedió interinamente, por acuerdo de la Audiencia de Santo Domingo, Gutierre de la Peña, que había sido regidor en Coro.
De este Gutierre de la Peña había dicho el Obispo Ballesteros que «es hombre muy desasosegado y de grande escándalo y que los pobres en esta tierra pasan gran zozobra con él. Mató un hombre aquí, y á lo que dicen, mal muerto y contra toda razón. Deste delito le dió por libre un teniente, Juan de Villegas. Después acá ha cometido con los indios naturales muchos delitos...»
Indudablemente, debe existir mucha exageración en estos asertos del Prelado, contenidos en la carta que dirigió al Rey en 1550, pues de otra suerte no se explica su nombramiento.
CAPITULO DEZIOCHO
En el qual se escrive el prinçipio y fundaçion de la çivdad de Truxillo, de esta Governaçion, y algunas cosas de los yndios naturales della.
Porque tanbien, conforme a la horden que llevo en mi escrevir, es rrazon que de notiçia y escriva aqui las cosas suçedidas en tiempo de[227] como escrivo las acaeçidas quando ay esçeso de governadores, tratare el prinçipio que en este tienpo tuvo la çivdad de Truxillo, que oy esta poblada, y avnque por no rromper la materia de lo tocante a este pueblo, como lo e hecho en los demas, prosigo con el discurso de los tienpos asta lo presente, no por eso dexare de yr por si haziendo particular mençion de los governadores, como hasta aqui lo e hecho.
Çerca de los terminos de la çivdad del Tocuyo abia vnas provinçias de yndios llamados Cuycas, gente desnuda y que se sustentavan y bivian pobremente, de los quales los vezinos y moradores desta çivdad tenian notiçia, porque algunas vezes enbiaban algunos criados suyos con rrescates a que comprasen hilo de algodon entre estos yndios para hazer sus telas y socorrer a sus neçesidades, a quien ellos propios tenian por rricos y prosperos por solo poseer vn poco de hilo y çierta manera de cuentas blancas que llaman quitero; y pareçiendoles que poblandose españoles entre estos cuycas abria mas comodidad para poder ellos partiçipar a menos costa de aquellas miserias que los yndios cuycas tenian, determinaron juntar todos los mas españoles que pudieron, y nonbrando el Cabildo por capitan desta gente, para entrar en esta provinçia, a Diego Garcia de Paredes, hijo natural del baliente capitan Diego Garcia de Paredes, que en tiempo antiguo del emperador Don Carlos, nuestro rrey de España, hizo por su persona famosos hechos en las gerras que en aquel tiempo se siguieron en Italia y en otras partes, y le dieron entera comision y juridiçion para que entrase en aquellas provinçias cuycas y poblase.
Este Diego Garcia, con la gente que le dieron y el junto, se metio[228] la tierra adentro, y por ser en este tienpo los yndios cuycas gente muy domestica, andubo y paseo toda la provinçia con su gente sin ninguna contraversion ni aber con los yndios naturales guaçabara y gerra y otros alborotos que en semejantes entradas suelen haber; y buscando parte acomodada para poblar, se subio a vna poblazon de yndios llamada Esquque, que esta en vn lugar alto, a las bertientes del rrio Mitatan, que tiene sus naçimientos en los paramos de Merida que llaman los paramos de Tuerto, y pasa por el valle que dizen de Corpus Christi. Y subido Diego Garcia con los españoles que consigo llevaba a este sitio, aloxose en el y pareçiole lugar qual convenia para abitaçion de los españoles. Poblo alli vn pueblo al qual llamo Trugillo: estubo en el algunos dias despues de haber hecho repartimiento de los naturales que en la provinçia abia, entre los que con el fueron. Se torno al Tocuyo a dar cuenta de lo que abia hecho, y avn a holgarse(A).
En este tienpo que Diego Garcia estuvo ausente, algunos moçuelos de baxa suerte y condiçion muy yndinados, desmandabanse a hazer algunas fuerças y rrobos a los yndios, tomandoles las cuentas e hilo e quitero que tenian, questo era toda su rriqueza; y hallandolos domesticos en que les sufriesen esto se desmandaron a tomalles las mugeres e hijas, y a fornicar con ellas tan desvergonçadamente quanto yo no se dezir, porque delante de los propios yndios, maridos y padres, cometian estas maldades. Los yndios, como naturalmente ninguna cosa amen mas que a sus mugeres e hijos, ençendidos con mucha rrazon en ira y furor de barbaros, tomaron las armas en las manos y mataron a todos aquellos que malvadamente hazian estos ynsultos; y determinando que de todo punto en su tierra no quedase generaçion de gente que tan disoluta y asolutamente cometian aquellos pecados de ynfidelidad, quiriendo en esto ymitar al furor que los rromanos[229] quisieron castigar la disoluçion de Sexto Tarquino el mancebo, hijo del Rrey Tarquino, por cuya maldad no solo no consintieron que en Rroma quedase honbre de aquel linaje pero ni avn que se llamase Tarquino, fue de los rromanos aborreçido y conpelido a yrse a bivir fuera de Rroma, tomaron las armas de conformidad estos barbaros. Juntos muy gran numero de ellos, y puniendo cerco sobre el pueblo de los españoles, los pusieron en tanto aprieto que si con brevedad no fueran socorridos de su capitan Diego Garcia de Paredes, que dello fue abisado, alli pereçieran; pero este solo hecho solo presto para rrefrenar el ympetu de aquellos barbaros, de quien temian ser rendidos y miserablemente muertos, porque permaneçiendo los yndios en su primer ympetu, seguian con ostinados animos la gerra contra los españoles, viniendo muy hordinariamente a dalles guaçabaras a su propio pueblo, matandoles algunos soldados en ellas.