Pasados algunos dias, viendo Antonio Sedeño la mucha cantidad de naturales que le venian a bisitar, y que asi por la notiçia que de ellos antes tenia como por el trato y aspeto de sus personas pareçian ser belicosos, no tubo por seguro obstalaje[275] el suyo, por ser los españoles pocos y algo visoños para el vso de la gerra de yndios; y con este temor procuro, antes que la fortuna yntentase de darle algun rrecuentro, de rrepararse lo mejor que pudiese, y con dadivas que dio a los yndios que le venian a ber, y con ayuda del prinçipal, su amigo y vezino Chacomar, hordeno y puso por obra de hazer vn çercado de maderos gruesos muy juntos, que comunmente llaman palenque, para que estando rrecojido alli con su gente, los yndios no fuesen parte para ofendelle tan a su salvo como lo pudieran hazer sin este abrigo, y asi luego puso por obra lo que tenia pensado y comunicado con sus soldados y capitanes; y trabajando y puniendo la mano todos en ello, acabaron el palenque o cercado en pocos dias, dentro del qual[276] con los mismos naturales y a fuerça de dadivas que les daban, hizieron algunas casas de paja para su abitaçion y morada, con lo qual[277] les pareçio, asi al capitan como a los soldados, que seria parte para rresistir qualquier numero de yndios que les viniesen a ofender, y avn de alli salir a rrecorrer la tierra y pueblos comarcanos, para proveerse de lo que mas la neçesidad los costriñese a buscar para su sustento.

Tuvieron muy grande alegria y contento asi el Governador como sus soldados de verse mejorados en la tierra con la esta manera de fuerça, y çierto tenian rrazon, porque segun los yndios de aquella ysla de su propio natural son yndomitos y belicosos y amigos de efetuar qualquier mal proposito que les ocurra[278] y las muchas y muy peligrosas armas que tienen, si los nuestros no se anticiparan proveyendose con esta manera de rreparo, sin duda en breve tienpo no quedara ninguno y fuera ymposible escapar.

CAPITULO TERÇERO

Como los yndios de la Trinidad se alçaron y rrebelaron y vinieron diversas vezes a dar en el rreal de los españoles.

Pasados algunos dias, como los yndios son amigos de que hordinariamente les den y contribuyan, y a Antoño Sedeño se le abian acabado los rrescates y dadivas con que los solia contentar, constreñido de la neçesidad persuadia a los yndios a que le proveyesen de lo neçesario para comer, conforme a los mantenimientos que los mismos yndios vsan y crian, los quales, viendo que por lo que se les pedia no les abian de dar ni pagar cosa alguna, acordaron alçarse y evitar y apartar el trato y conversaçion que con los españoles tenian, y avn poner y hazer todo su posible por desarraygarlos y echarlos de la tierra.

Los soldados, a quien la falta de la comida oprimia a que se desmandasen a buscalla y tomalla como pudiesen, dieronse a hazer algunas salidas de su fuerte y palenque e yr a los pueblos mas çercanos a proveerse de los mantenimientos necesarios, el qual era algun mayz, yuca y patata y otras ynvsitadas comidas para ellos. Desta suerte, y viendo los naturales que ya sus guespedes los españoles se desmandavan a tomarles[279] las comidas sin su voluntad y liçençia, començaron a tratar entre si de dar horden como matallos o echallos de la tierra; y comunicandolo entre todos los ysleños o naturales, que era harto numero de gente, lo aprovaron por cosa açertada y conveniente[280], y con esta determinaçion se previnieron luego de armas y de hazer muy fina y buena yerba, y todos los pertrechos y adereços de guerra de que ellos suelen vsar, que no son tan sinples ni senzillos como algunos an afirmado; porque la yerva de que vsan tiene tal fuerça y vigor que, sin dar mortal herida con ella, mas de rrasguñar el cuero de suerte que pueda tocar en sangre o que la sangre toque en la yerva, no ay rremedio con que façilmente pueda escapar, si no es que Dios, por su misericordia, los quiera librar, o porque en este tienpo no se tenia casi esperiençia para atajar la furia de la yerva, como en algunas partes despues aca se a hallado, segun en algunos lugares desta mi Istoria lo escrivo; y con este genero de armas mueren los heridos rrabiando y haziendose pedaços sus propias carnes.

Con esta perversa determinaçion procuraban los yndios venir a donde estaban[281] los españoles a amedrentallos y alborotallos y a hazelles el daño que pudiesen, hasta matallos o echallos de la tierra; y asi los tenian todos los mas dias çercados, non sintiendo[282] que saliesen a buscar comidas a la tierra adentro.

Los españoles, avnque eran pocos en numero para tanta multitud de yndios como sobre ellos venian, vsando de los ynvençibles animos de que suelen vsar, salian lo mejor armados que podian, y con los caballos que tenian, y dando en los enemigos, los ahuyentaban y echavan de si, haziendoles subir a los altos collados y sierras, donde por sus asperezas no podian los caballos subir ni llegar; y vnas vezes danificando a los yndios, y otras vezes los yndios a ellos, se sustentaron muchos dias dentro de aquel fuerte, sin el qual rreparo en breve tienpo los naturales, por el gran numero que de ellos se juntaba para las rrefriegas y çercos que a los españoles hazian, los desbarataran y mataran; y con todo esto, en las rrefriegas que los vnos con los otros tuvieron le mataron al governador Antono Sedeño la mayor parte de sus soldados, no tanto con las crueles heridas que les davan, quanto con la pestifera yerva que les tocaban, y asi bivia con gran confusion de ver que su gente cada dia eran menos y se disminuya con la gerra que los yndios le hazian sin çesar; y porque no fuese sentido el daño que en los españoles los yndomitos y pesimos naturales hazian, con aquel genero de armas, procuraba Antonio Sedeño que los que mataban fuesen enterrados lo mas ocultamente que ser pudiese, y no fuese sentido el daño que se les hazia; con la qual yndustria desecharon de sobre si el continuo çerco que los yndios les tenian puesto, los quales, creyendo que con sus armas no hazian daño ninguno a los cristianos, y cansados y avn lastimados de la guerra que muchos dias abian tenido, dexaron a los atribulados españoles, y con proposito de rreformarse y juntar mas gente para proseguir adelante, a[283] ber si podian acabar sus perversos vezinos se rretiraron la tierra adentro.

CAPITULO QUARTO

De vna guaçabara que dieron los[284] a Antonio Sedeño, donde acaeçio vn notable hecho de vna muger española.