Todos los vienes y mercadurias que estos Siluas rouaron, asi en el galeon como en Cauo Verde, y los demas que ellos traian por suyos, fueron secrestados[319] y bendidos y encargados a los que alli venian por ofyciales del Rrey para quellos pusiesen en cobro.
De esto se puede conjeturar quan mas y mejor ouiera sido a estos Siluas contentarse con su mediana pasedia[320] y no procurar o pretender por ynciertas vias y medios adquerir vana honrra, especialmente siendo tan ynciertos los vienes y prometimientos de la fortuna, pues como es notorio, por vno que en las Indias suue y alcanza mayor dinidad y estado y mas prosperidad de rriquezas, dezienden y se pierden diez de mayores quilates que aquel que subio, como nos lo muestra la espirienzia de muchos mayorazgos, que con bana esperanza de ser mas rricos, se an desecho en España de sus patrimonios con que honrrosamente sustentauan la memoria de sus mayores, y pasando a las Indias y perdiendo y gastando el aparato que despaña sacaron, an uenido a morir miserable y pauperrissimamente, y aun a muchos dellos en poder de yndios cariues y de tigres y otros animales en cuyos bientres an sido sepultados, caresciendo de la materna sepultura, y lo que mas es de sentir, de los benefficios y sufraxios que en sus tierras se les hizieran, de que pudieran gozar no siguiendo la banidad ni dejando lo cierto por lo dudoso, como el bulgar rreflan dize.
CAPITULO DOZE
Como Hordas partio de la fortaleza de Paria y entro por el rrio de Uriaparia arriua, y la gran mortandad que sobre su gente vino.
En hazer los vergantines y barcos nezesarios para la nauegacion del rrio, se tardo y detubo el comendador Hordas en la fortaleza y su prouincia, dos meses, a cano de los cuales, estando ya todas las cosas a punto y los vareos echos, determino partirse con su jente y armada, y porque los negocios de los descubrimientos y jornadas son tan varios e ynciertos como por las espiriencias se auian bisto y cada día se been, acordo el comendador Ordas dejar gente en aquella fortaleza, porque si en el rrio se perdiesen y escapasen algunos soldados, hallasen a la mano ausilio y fauor donde guarecerse y librarse y no fuesen de todo en todo perdidos y destrocados; para el qual efecto aparto cincuenta honbres de los que mas aptos le pareecieron para cufrir[321] el trauajo que alli se auia de padezer, y dandoles por su caudillo o capitan a Martin Niañez[322] Tafur, vno de los principales y señalados quel trai en su canpo, que oy es vezino y biue en la ciudad de Tocaima, del Nueuo Rreino de Granada, se partio de la fortaleza dejandoles ynstrucion de lo que auian de hazer y el tiempo que lo auian desperar.
Otros dizen quel proposito de dexar Hordas en esta fortaleza esta jente fue temiendose que auia de bolver Antonio Sedeño, de Puerto Rrico, con alguna jente apoderarse en esta tierra de Paria y para que allase quien se lo contradijese y rresistiese y si fuese nezesario le prendiesen y quitasen la jente que trujese o hiciesen sobre hello lo que les pareciese. Demas de lo dicho, ay otra opinion azerca desto, la qual tengo yo por mas cierta, aunque todas juntas podian auer concurrido en el gouernador Ordas, y es que al tiempo que el se partio de España dejo en el rrio de Seuilla vna nao llamada Maestra y Capitana y a un capitan para que hiziese ducientos honbres o los que pudiese y fuese en su seguimiento y socorro, y para que si esta nao, en el ynter quel andana en el rrio de Uriaparia, aportase por alli, tuuiese quien le diese auiso y noticia de la derrota quel auia lleuado y acudiesen a donde el estaua con la jente y nueuo rrefresco y socorro que le trajesen, dejo este capitan con la jente dicha.
Sea como fuere, Martin Niañez Tafur quedo en la fortaleza de Paria con sus cincuenta soldados, y el Gouernador se partio, como e dicho, con su armada de naos y bergantines y se fue derecho a la uoca del rrio de Uriaparia, por el qual comenzo a entrar nauegando con su armada; y aunque tenia arta hondura y no mucha corriente para estoruar la nauegacion de la nao capitana, hera el gran estoruo e ynpedimento la falta de uiento maritimo, que todo lo mas del tienpo les hera calmo y si corria les hera contrario: y ansi les fue forcoso de vsar de fuerca y maña para cufrir[323] la falta del uiento y suuir la nao capitana por el rrio arriua, que por aquellos sus principios, quanto a su entrada y fines, quanto a su nascimiento, venia y estaua tan llano, ancho y hondable y nauegable, que parescia a los ojos de los que lo mirauan que casi no se mouia el agua. Echaron toda la gente que pudieron en los vergantines y barcos de rremo que auian echo, y atando las popas dellos desde la proa de la nao con diferentes maromas y guindaletas, lleuauanla con muy gran trauajo de todos los que en la harmada yban, la nao nauegando, supliendo con la fuerza de sus brazos la falta del viento.
Con esta nueua manera de nauegar, aunque destraño trauajo para los soldados, yban suuiendo e metiendo la nao capitana el rrio adentro, tan poco a poco que casi no la podian mouer por su grandeza y pesadunbre, y tanbien por ques verisimil que qualquier nauio o nao nauega muy mas pesadamente por las lagunas, rrios y aguas dulces que no por la mar, la qual es mucha parte a que[324] con mas facilidad y lijereza se mueuan y nauegen por ella los nauios, aunquesten muy cargados.
Este mesmo trauajo padezian los pobres españoles con el otro galeon pequeño que los Siluas armaron en Tenerife, que tanbien lo traian alli con los vastimentos y otras cosas necesarias que despaña auian traido para auio de su jornada.
Antes que Hordas saliese de la fortaleza, entre las otras nueuas que les dieron los naturales y cosas que le dijeron, fue como a la entrada del rrio de Uriaparia estaua el pueblo y señor de Uriaparia[325]; y como lleuase ya las señas desto, y hazia la parte do caya, tubose siempre a aquella vanda con su armada, y nauegando hobra de cuarenta leguas[326] que estaua este pueblo de Uriaparia el rrio arriua, fue tan grande el trauajo que la jente padescio, asi en el llevar y suuir de la nao y galeon el rrio arriua, como con enfermedades y hanvres que les sobreuinieron de la rregion y constelacion de aquel rrio, quen la distancia destas cuarenta leguas que trauajaron para llegar a Paria, murieron y perecieron cuatrocientos soldados, poco mas o menos, y era tan mala e pesima esta rregion y tan corrutos y enpezedores los aires y bapores que en este rrio se conjelauan, que acontecia, en haziendose muy poca sangre o en picando vn morciegalo, o de otra ocasion que se les hiziese alguna pequeña llaga, luego les caia canzer, y ubo honbres que en vna noche y un dia les consumia el canzer toda la pierna desde la yngle asta la planta del pie, y ansi se ueian morir los vnos a los otros con estas enfermedades y con hanbres que tuuieron, a causa destar por alli la tierra muy anegada y cuuierta del rrio, y no poder yr los uergantines a buscar comida a ninguna parte; y con todas estas calamidades, muertes y hanbres y nescesidades, jamas se pudieron persuadir a dejar de proseguir su biaje y jornada y boluersse a la fortaleza de Paria a yntentar esta entrada por otra parte de menos peligros y riesgos.