Pretendia ya el Gouernador a este tiempo tomar a manos al Theniente y hazer justicia del publicamente y de los que heran de su opinion, porque como de toda aquella jente temerosa del pueblo tuuiese zercada la torre donde el Theniente estaba, parecialle que por ninguna parte se podian salir sin caher en sus manos, y asi menospreciaua los conziertos de la paz; pero como ayudado de su natural ynclinacion y animo generoso, fue por muchos persuadido a ser antes misericordioso y clemente que seuero y cruel, fue pazificado todo este alboroto conque entregandose el Theniente y los que con el estauan en manos del Gouernador, fuesen presos, enuiados a España al Consexo rreal de las Indias, donde su negocio se uiese y determinase conforme a justicia.

El Gouernador, despues que en su poder estuuo[170], a Fabricio de Godoy, mando hazer vna gruesa jaula de hierro, para dentro della, como a monstruo v otro animal feroz, enuiar presso al Theniente a España; pero tanuien fue rrogado e ynportunado por los prinzipales y religiosos del pueblo a que no solo no usase deste rrigor con Fabricio de Godoy, pero que conuirtiendo de todo punto su rrigor en clemencia, no lo ynuiase a España, donde con mas seueridad podria ser castigado, sino que usando de mas blandura y mesericordia, lo ynuiase a Lima, al Uirrey, para que alla le diesen el castigo que el Uisorrey quisiese. Vino hen ello Albaro de Sosa e hizolo asi como le fue rrogado, con que todo punto quedo el pueblo pacifico y satisfecho de su clemencia y buen gouierno.

CAPITULO NONO

Como le fue encargado a Pedro de Orsua la guerra y pascificazion de cierta chuzma de negros rreueldes, y de como Orsua enuio a Fuentes, español, con ciertos soldados, a castigar vn rrouo que los negros auian echo en el camino que va de Nonbre de Dios a Panama.

En estos mesmos dias estauan los uezinos de Panama y Nonbre de Dios, y especialmente los mercaderes, que uiuian de su particular trato y mercancia, llenos de un terrible miedo, porque auiendo de muchos dias atras comenzado a huirse muchos negros esclauos, estomagados y hartos de la seruidunbre y cautiuerio en que sus amos los tenian, se auian metido, con desinio de conseruar su liuertad y morir por hella, en las entrañas y partes mas yntrinsicas de los arcabucos y montañas, donde auian echo zierta forma de pueblo y fortaleza, y teniendo alli puestas como en parte segura sus mugeres e hijos y toda la demas gente ynutil, salian los mas valientes y osados negros al camino rreal que de Nonbre de Dios trauiesa a Panama, por donde acostunbran pasar las harrias[171] y rrequaje que por tierra lleuan mercaderias a Panama. Hazian muchos rrobos y estragos en los harrieros y pasajeros, quitandoles todo lo que lleuauan, con que auian arruinado algunas gruesas haziendas; auian con sus maluados hechos y correrias, dado grandes muestras y señales de pretender y querer aquellas dos fertelisimas ciudades destruillas y aruinallas de todo punto; y aunque algunas personas se les auia encargado la guerra de discipar y desuaratar la junta de los negros, con grandes promesas de premios y gratificaciones, nunca auian salido con ello, por estar los negros corrouorados y fortalecidos en vn fuerte alojamiento, y tan platicos y diestros en la tierra, que de su naturaleza era asperisima y ebscurisima, que casi se andauan burlando de los que les salian a buscar, y llegauan muchas vezes con desvergonzado atreuimiento, confiando en su mucha lijereza, a las puertas y aguajes del Nonbre de Dios a tomar y saltear las negras y otras jentes que salian a prouerse de cosas que les hera nezesarias, sin rrezeuir ningun castigo.

Pues como Pedro de Orsua lleuo loa y fama de capitan prudente y sagaz y de gran fortuna en la guerra, y llegase a Panama en tiempo de tanta turbacion, por todos los tratantes fuele encargada la enpresa y jornada del desuarate de los negros, y ofreziendose los vezinos y mercaderes de entranbos puertos a fauorezer y socorrer a Pedro de Orsua con dineros y armas y todas las otras cosas nezesarias para la guerra y soldados que la auian de hazer, fueronle por el gouernador Aluaro de Sosa dados todos los poderes y jurisdiccion quo se rrequeria y era nezesario para juntar y gouernar la jente que consigo auia de lleuar y nonbrar oficiales della; y con esto y con hasta doze soldados amigos que en Panama tenia, Pedro de Orsua se paso a Nonbre de Dios, donde poniendo uandera en lugar publico y tocando a tanbor, comenzo a juntar gente, de la qual hizo maestre de canpo a Francisco Gutierrez, natural de Sevilla, honbre poco pratico en cosas de guerra, por nunca auella seguido, pero de gran animo y muy baliente y de sagaz ingenio para con poca yspirienzia alcanzar en poco tiempo lo que en mucho otros no conocieran, como despues lo mostro por la hobra. Nonbro por capitanes de su ynfanteria a Francisco Diaz, deudo suyo, a quien el despues corto la caueza en los Motilones, y a Pedro de la Fuente, honbre algo practico en aquella tierra por auer algunos dias andado por hella con jente española persiguiendo y dando caza a los negros. Hizo alferez desta jente a Garcia de Arze, buen soldado y estremado arcabuzero, muerto despues por mano de Lope de Aguirre en la jornada del Marañon; esquadras o cauo desquadras hizo a Francisco de Cisneros y a Pedro de Peralta.

Tardose algunos dias Pedro de Orsua en hazer y juntar la jente necesaria para esta guerra, en el qual tienpo sucedio que Pedro de Mazuelos mayor enuio por tierra en dos rrecuas a Panama obra de quatro mill pesos de mercadurias con menos guardia y costodia de la que en vn tiempo tan calamitoso de cosarios hera menester, y llegando los harierros[172] a un rrio questa adelante de la sierra de Capira, salieronles al camino vna quadrilla de negros cimarrones de hasta beinte personas, armados de arcos y flechas, y machetes por espadas, y unas flacas lanzuelas, y haciendo pressa en las harrias y en los que las lleuaban a cargo, quisieron, por poner mayor espanto a los pasajeros que dende adelante por alli pasasen, matar los harrieros, y muertos, atrauesar los cuerpos en el camino, para con este adbominable exenplo de crueldad, atemorizar de todo punto la jente de Panama y Nonbre de Dios; pero este cruel echo les fue ynpedido y estoruado a los negros por vn principal o caudillo que consigo traian, el qual queriendo dar muestras de honbre vmano y clemente, no solo dio livertad a los harrieros y españoles que con hellos yban, pero hizoles dar las mas de las vestias y azemilas de carga que lleuaban para en que pudiesen caminar, quedandose hellos con algunas mulas de las más rrecias y de mejor parezer y con toda la mercaduria que en las harrias lleuaban, de la qual despues de auer tomado y apartado las cossas a hellos mas vtiles y prouechossas, como heran rruanes, angeos, machetes, tigeras, cuchillos y otras cosas de esta calidad, todo lo demas esparcieron y derramaron por las rriueras del rrio, y con lo que pudieron lleuar a cuestas se fueron la buelta de su alojamiento, dejando por alli escondidas algunas cosas de las dichas para boluer por ellas.

La nueua deste asalto llego al Nombre de Dios, donde mouio los animos de todos los de aquel pueblo a quejarse publicamente de la neglijencia y descuido de los que gouernaban, pues siendo obligados a rremediar semejantes motines y a tener seguros los caminos pasajeros, con soñolento descuido y sorda desimulacion pasauan todos los males que los negros hazian, no considerando los daños e ynrremediables peligros que los leves principios suelen traher por ser menos preciados. La justicia, como de presente parecia estar encargado el negocio de los negros a Pedro de Orssua, desculpauanse con el diciendo que en su mano estaua el rremedio y socorro que de presente todos pedian. Pedro de Mazuelos, a quien particularmente tocaua el rrouo de proximo hecho por los esclauos, ynportuno y rrogo a Pedro de Horsua que con brevedad enbiase jente y soldados a la parte y lugar donde se auia echo el asalto, y siguiendo los negros les quitasen la presa de entre las manos toda entera, y que les daria una parte della, y sino haria zierto pagamento y sueldo por el trauajo de yllos a buscar.

Orsua ynbio yncontinente al capitan Pedro de la Fuente con quinze soldados al efeto dicho, y no solo le encargo la rrestauracion de la perdida de Macuelos, pero principalmente le rrogo que procurase auer algun negro uibo para guia y lunbre de los alojamientos y rrancherias de los negros, para que ciega ni confusamente no saliesen despues a buscallos por tan obscuras montañas como aquellas del Nonbre de Dios son. Pedro de la Fuente, lleuando por guia a los harrieros, llego al lugar donde auian sido rrouados, y hallando toda la mas de la rropa, que heran sedas, terciopelos, rrasos, tafetanes y otras cosas de balor, tendidas y esparcidas por el suelo en la forma dicha, la mando recoxer; y estando ocupados en esto, oyo que por la montaña se les uenia hazercando vn gran tropel y estruendo, sin bozes ni otra demostracion de ser gente, y deseando el capitan Fuentes sauer lo que hera, hizo recoxer los soldados, y con ellos se enbosco y estuuo quedo junto a la propia montaña y rriuera del rrio, asta que del arcabuco salieron diez muy dispuestos y ligeros negros bien aderezados y armados a su modo. Esperaron a que se apartasen del monte y saliesen al rraso, y luego que los uieron en lugar comodo arremitieron a hellos los españoles, diciendo «Santiago».

Los negros, que ninguna cosa se turvaron de uer yr sobre si a los soldados, rreuolviendo sus armas contra hellos, los esperaron con muy buen senblante, vsando del mesmo apellido de Santiago de que los españoles al arremeter auian vsado, y quiriendose animar los unos a los otros, a que si como deuian peleauan abrian vna uitoria aquel dia muy honrrosa y prouechosa para hellos y para sus compañeros, solamente dezian a grandes uozes en la pelea «oy dia, oy dia», que por ser torpes en el pronunciar la lengua castellana no tenian aptitud para decir otra cosa, que hera como si dijeran oy es dia de ganar uitoria entera de nuestros enemigos, a los quales podemos tener por vencidos si la fortuna no nos es contraria; y ciertamente, aunque de presente heran mas en numero los españoles que los negros, en otras muchas cosas les heran muy desiguales e ynferiores, porque la lijereza de aquellos baruaros hera tanta que en su mano estaua el esperar o arremeter o huyr, y demas desto les hera muy fauorable el tienpo y la tierra, porque haziendo vn dia muy blando y pardo, dejavase caher vna menuda agua que mojando la tierra, que alli hera asperisima y acompañada de grandes y rresualosos peñascos, hazia que los negros con liberalidad y lijereza saltasen de peña en peña y de una parte a otra, lo qual les hera muy dificultoso y pesado a los nuestros, y asi no podian juntarse con los henemigos a pelear como ni quando querian, con lo qual los negros, de lo mas alto, que sienpre señoreavan, disparauan la flecheria que tenian muy a su saluo y tirauan con mas firmeza y fuerza los dardos y piedras que contra los nuestros arrojauan, y ultra desto los arcabuces que los españoles lleuauan o tenian heran casi de todo punto ynutiles, porque con la menuda agua que caia el poluorin se mojaua en los fogones y no prendia el fuego hen ellos.