Sauido esto por los caudillos que ya auemos nonbrado, ya que auian salido del pueblo y caminado cierta distancia, trataron entre si que no hera cosa que les conuenia yr a ser mandados de Pedro Rramiro, y que hera mejor boluerse a donde el Gouernador estaua, los quales lo comenzaron a hazer asi, si el diablo en el camino no les pusiera otra cosa en los corazones. Boluiendose los caudillos al pueblo donde el Gouernador auia quedado, trataron entre si, deuajo de la muy particular y estrecha amistad que tenian con el Gouernador, porque estauan confiados que por qualquier cosa del mundo que hicieran el Gouernador les defenderia y anpararia, porque el Francisco Diaz de Arles hera deudo del Governador y conpañero desde que anduuo en las conquistas y poblazones del Nueuo Reyno, y el Gouernador lo queria mucho y tenia mucha cuenta con su perssona, y el Pedro de Frias, como hera criado del Uissorey y a quien muy particularmente traia encomendado el Gouernador; y que modo tendrian en matar al capitan Pedro Ramiro; y estando en esta confussion, llegaron otros dos soldados, llamados Grijota, y el otro Martin, muy amigos destos dos caudillos, a los quales hizieron entender que el capitan Pedro Rramiro los auia despedido y se auia el quedado con la jente para yrse a ciertas prouincias de que tenia noticia para poblar hen ellas, y que si querian juntarse con ellos que arian muy gran seruicio a su Magestad y a su Gouernador en prender a Pedro Rramiro; y los dos soldados, ynorando la yntencion y proposito de los dos caudillos, se juntaron con ellos, dandoles credito a lo que dezian y entendiendo ser uerdad, los quales todos quatro juntos dieron la buelta y se boluieron en el alcanze del capitan Pedro Rramiro, que yba con la gente a donde el Gouernador le auia mandado, hallando muy buena ocasion y aparejo conforme a la yntencion que lleuauan, y que por donde el capitan Pedro Rramiro auia de pasar con la jente que lleuaba, se hazia un rrio caudalosso, el qual forcosamente auian de pasar con canoas, y llegados a este rrio, no hallaron mas de una canoa pequeña, con la qual el capitan Pedro Ramiro echo su gente por delante, y teniendola pasada toda, que no quedaua desta otra uanda del rrio mas del y un criado ssuyo, llegaron los dos caudillos y los dos soldados y saludaron al Pedro Rramiro, teniente, diferentemente de como trayan la yntencion, y estando hablando con ellos, descuidado de semejante traicion, todos quatro le asieron y le abrazaron y quitaron las armas, y diciendo y haziendo, mando el Pedro de Frias a un sclauo ssuyo que alli traia que diese garote al capitan y theniente Pedro Rramiro, el qual luego alli se lo dio y le cortaron la caueza. Visto el mozo questaua con el Pedro Rramiro el mal rrecaudo que auian echo, sse descabullo y huyo, y se fue donde estaua el gouernador Pedro de Orsua, al pueblo de Santa Cruz, y le dio rrelacion de lo que auia visto.
Acauado de hazer este prencipio de motin por estos quatro, llego la canoa en que pasaua la jente, la qual tomaron estos matadores y se pasaron a la otra uanda, haziendo entender a los soldados que alli estaban quel gouernador Pedro de Orsua les auia mandado hazer lo que hicieron, porque auia sido ynformado quel capitan Pedro Rramiro se queria alzar con ellos, y con esto se aseguraron. Los soldados y los matadores ynuiaron vn amigo suyo al gouernador Pedro de Orsua, haziendole sauer lo que auia passado, muy al contrario de la uerdad, porque le ynuiaron a dezir quel capitan Pedro Rramiro se auia alzado o querido alzar con la jente; que ellos, como seruidores de su Magestad y del Gouernador, lo auian preso y lo tenian a rrecaudo asta que su merced proueyese o mandase lo que se auia de hazer, el qual estaua ya auisado de lo que en efeto auia pasado por el mozo que se dixo que estaua con Pedro Rramiro quando le fueron a matar, y asi no dio ningun credito a lo que le ynuiaban a dezir.
Algunos quisieron afirmar que la yntencion de los caudillos fue yntentar si con este mal rrecaudo y principio de motin podrian mouer al gouernador Pedro de Orsua a que se alzase y diesse la buelta a Piru, porque auian dado los dos muy grandes muestras y señales de deseallo, y como esta rreferido, teniendo entendido, por las cossas ariua dichas, que antes se alzaria el Gouernador contra su Magestad que hazer justizia contra los matadores del theniente Pedro Rramiro, que tanbien hera Corregidor por su Magestad en aquel pueblo de Santa Cruz.
CAPITULO SSEIS
Que trata de lo que passo sobre la prision y muerte de los que mataron a Pedro Rramiro.
Ssauido por el Gouernador este diabolico subcesso y temiendose que el demonio no yncitase a los demas soldados a que con alguna falsa apariencia quisiesen auiotinarse[221] con los quatro matadores, se partio luego solo para donde estauan, y quyso yr sin conpañia porque estaua confiado de la mucha confianza que los dos caudillos tenian en el, como arriua se a dicho, y tanbien porque si yva con mano armada a prendellos, se temerian del castigo y pena que merecian, y assi se alterarian y alborotarian y podrian suceder otros scandalos y daños mayores, por lo qual solo con este nonbre del Rrey, que con muy justo titulo, de los buenos es amado y de los malos temido, llego donde estaua la jente y los que auian muerto al theniente Pedro Rramiro, los quales no tuuieron lugar de yncitar ni conbertir la demas jente a que pusiesen las uidas por su defensa, y asi se ausentaron de alli luego que llego el Governador, por encubrir alguna parte de su desuerguenza, lo qual, uisto por el Gouernador, les ynbio a dezir que no hera justo que unos honbres como hellos se hiziesen culpantes en un caso como aquel que notoriamente auian seruido a su Magestad hen ello, y que caso que otra cosa fuera, que vien sauian ellos la hobligacion que tenian a seruilles; que mejor hera que paresciessen y que el los librase, que no que otro juez viniese y los castigase.
Con estas y otras rracones y buenos comedimientos, y confiados los caudillos, como esta dicho, de la antigua amistad y parentesco que con Pedro de Orsua tenian, se uinieron a el. Para mas asegurallos, los enuio que se fuesen al pueblo de Santa Cruz, y que alla se daria la mejor horden que ser pudiese para que fuesen libres. Llegado el gouernador Pedro de Horsua al pueblo de Santa Cruz, donde hallo los matadores confiados de su bana esperanza, los hizo prender y poner a muy buen rrecaudo, oyendolos muy por entero y guardandoles todos los terminos que qualquier juez deue hazer, avnque el no estaua obligado a hello por ser el negocio tan arduo; donde conclussas sus causas, los condeno a muerte, y aunque las sentencias se les auia notificado, los despriuados[222] creyeron que lo auia hecho el Gouernador por cunplir con su oficio de juez, y que les otorgara su apelacion para la rreal Audiencia de Lima, lo qual, asi mesmo, tuuieron entendido muchos de los que en aquel pueblo estauan.
El Gouernador, quiriendo antes cumplir con su Rrey y señor y esecutar la justicia en su propia sangre que dejar de hazer el deuer ni dar ocassion a que de su persona se dijese cosa yndeuida, forcando para hello su boluntad, y posponiendo las leyes menores de amistad a las de lealtad, mando que luego, yncontinente les cortasen las cauezas publicamente, sin enbargo de sus apelaciones; y asi hizieron justicia en estos matadores, esecutando hen ellos las sentencias que auia pronunciado el gouernador Pedro de Horsua justa y derechamente.
CAPITULO SSIETE
De la sospecha que en Piru se tenia de Pedro de Horsua, y de lo que le auiso vn amigo suyo y el pronostico que sobre su jornada obo.