Los yndios de la prouincia de aqueste pueblo, nunca dejaron de uenir a rrescatar y contratar con los españoles, trayendoles la comida que podian a trueco de algunas menudencias que les daban, que hera mucha ayuda para el sustento de los españoles.
Viendose ya los traidores en su libertad para poder danificar a los yndios sin que nadie les pusiese estorbo[290], acordaron señalarse en sus estremos de maldad con los yndios, como lo hazian entre si mesmos.
Viniendo vn dia zierta cantidad de yndios a rrescatar con los españoles, determinaron de engañarlos y prendellos y sujetallos para que le sirviesen, y asi les hizieron saltar en tierra, y diciendoles que entrasen en vn buhio, que los queria uer su General, los yndios, ynorando las crueldades y maldades destos traidores, como por la mayor parte son bien comedidos y mandados, entraron en el buhio que les mandaron y desque los tuuieron dentro los ataron y aprisionaron todos, lo qual visto por los demas yndios que auian quedado, se fueron y se alzaron y nunca mas boluieron a rrescatar, y los yndios que prendieron y ataron, dentro de pocos dias se les soltaron todos, de lo qual no solo causaron el alzamiento destos yndios y el no traher mas comidas al canpo, sino tanbien algunas muertes de españoles; porque como yban lejos por la comida, deuajo de la amistad y conmercio que con los yndios tenian antes, yvan quatro o cinco españoles solos por comida, y no creyendo que los yndios supieran uengar el daño y mal que les hicieron, fueron vn dia, como solian, de la otra uanda del rrio ciertos españoles a buscar yuca para hazer casaue, y auiendo saltado en tierra, los yndios les estauan esperando para dar hen ellos, los quales lo hizieron asi y mataron a Seuastian Gomez, capitan de la mar, y a un Molina, y a un Billarreal, y a un Pedro Diaz, y a un Mendoza, y a un Anton Rodriguez.
Pasaron de alli adelante mas nezesidad que hasta alli, y amedrentaronse tanto los españoles, que no osauan salir del canpo. Los yndios auian tomado tanto atreuimiento y osadia con los españoles que mataron, que uenian de noche por el rio y hurtauan las canoas que tenian los españoles para yr a buscar comida; aun que algunos quieren dezir questas canoas que los yndios vrtauan las soltaua de noche Lope de Aguirre y las dejaua yr el rrio auajo, a fin de que los soldados no se juntasen y se fuesen hen ellas alguna parte, y asi el mesmo Lope de Aguirre echaua fama que los yndios las hurtauan.
Que fuese lo vno o lo otro, en pocos dias se quedaron los españoles sin canoas, porque demás de ciento y cinquenta canoas que tenian, no les quedaron mas de hobra de veinte, y esas de las mas rruines y pequeñas, y asi permitia Dios que por vna uia y por otra fuesen muertos y castigados estos soldados.
CAPITULO TREYNTA
Que trata de zierto parlamento que Don Hernando hizo a los soldados por ynducimiento de Lope de Aguirre, y de como le tornaron a nonbrar por general, y se declararon los que no le querian seguir ni ser contra el Rey.
Auiendo ya Lope de Aguirre muerto en la forma dicha[291] a Juan Alonso de Lauandera y el buelto a posesion de segunda persona del canpo, y enparentado con Don Hernando de Guzman por el casamiento de la hija y del hermano, tratauase y comunicauase con el muy afable y particularmente por dar a entender a todos su mucha priuanza y que no se haria mas[292] de lo quel quisiese, para con esto atraher a si[293] amigos, y al Don Hernando deziale o ynponiale en algunas cosas a fin de dalle a entender que le queria y amaua mucho; y como Don Hernando hera tan sinple y de tan cinceras entrañas, pareciale que todo lo que Lope de Aguirre le decia hera sin doblez ni cautela.
Lope de Aguirre, conociendo esta condicion del General, y que hera muy amigo de zerimonias esteriores, y para mas conuenzelle y acreditarse con el, le dijo que hera cosa muy necesaria para conozer la jente y soldados que lleuaua y sus yntenciones y los que tenian proposito de seguir la guerra, que los llamase y juntase vn dia a todos y les hiciese vn parlamento, dandoles a entender que si hellos no tenian boluntad de que fuese su general, que eligiesen a quien quisiesen, y que los que no quysiesen seguir la guerra de Piru, que tanbien se declarasen, porque no les harian fuerza a hello, y otras cosas a este proposito. A Don Hernando de Guzman le parecio vien lo que Lope de Aguirre le dezia, y determinandose de hazello asi, hizo juntar vn dia toda la jente del canpo en una plaza questaua junto a su casa, saliendo el armado y con vna partesana en la mano y aconpañado de todos sus amigos y de Lope de Aguirre y sus secaces, les comenco hablar en la forma siguiente:
Caualleros y señores soldados: muchos dias a que deseado hablar a vuestras mercedes generalmente, pareciendome e teniendo entendido que por auerme nonbrado y elegido por general algunos caualleros particulares, que los mas de vuestras mercedes estaran sentidos dello, por no auello echo con su consentimiento, dándoles parte dello. Mi yntencion nunca fue ni a sido dar ningun desgusto ni pesadunbre al mas minimo de todo el canpo, y si yo hacete este cargo de general, fue pareciendome que hen ello hazia algun seruizio a vuestras mercedes; el trauajo que el General[294], y porque para hello fue rrogado e ynportunado de muchos caualleros y soldados, y no por la boluntad que yo tenia dello, pues sauen vuestras mercedes el trauajo que el General pasa en auer de seruir y contentar a todos, y tener gran cuenta y cuidado en todas las cosas particulares y generales que al vso y exercicio de la guerra son necesarias, y porque el que a de mandar un canpo como este, donde[295] tantos caualleros y buenos soldados, es uien que sea eleto de consentimiento y a pedimiento de todos, para que con mejor gana hagan lo que conuiene a la guerra e les fuere mandado por su general, acorde ajuntar aqui a vuestras mercedes para decirselo, y publicarles en todos los que en el canpo ay, que persona con mas sagazidad y legalidad podra vsar y exercer este oficio de general, y ese elijan vuestras mercedes, pues para hello tienen toda liuertad, porque yo desde luego me esimo del cargo del general y lo dexo y cedo y traspaso en el que vuestras mercedes elijieren, al qual yo ovedecere como el mas pequeño soldado, y en señal de desistimiento y apartamiento que del cargo del general hago, que casi como bara de justizia traigo en las manos, hincando la partesana en el suelo se quito el sonbrero y se aparto hancia donde los suyos estauan, ayadiendo[296] a su platica «y lo mesmo hazen estos señores oficiales del canpo, para que vuestras mercedes asi mesmo den los cargos y oficios dellos a quien mejor les pareciere y que mas provecho y utilidad y conformidad de todos sea», y asi hicieron los oficiales de Don Hernando la misma zerimonia que su capitan auia echo.