Otro dia de mañana se partieron deste alojamiento donde auian estado, siguiendo su uiaje a la Nueua Valencia. Hera el camino muy malo y aspero, y de muy altas sierras, por lo qual ni los soldados podian lleuar lo que del pueblo sacaron ni los cauallos suuir por las cuestas las cargas que les auian echado, por lo qual alijaron en este camino los soldados todo el mas bagaje de rropa que lleuaban; y biendo Aguirre que las caualgaduras se le cansauan y no podian lleuar las cargas, se las aliuiaron[468] quytandoles mucha parte dellas y rrepartiendolas entre los soldados, a los quales hazia yr cargados como merescian; y por obligar algunos capitanes y personas princypales de su campo que se comidiesen a tomar parte de la carga que a las caualgaduras auian quytado, se cargaua el mesmo de todo el peso que podia lleuar y caminaua con hello, y por muchas partes del camino, que heran sierras e cuestas arriua por donde las caualgaduras no podian suuir la municion y artilleria que les auian cargado, lo suuian a cuestas los soldados, pasando mucho trauajo en cargar y descargar, y asi les fue forzoso dejar en el camino ciertos tiros de artilleria de hierro, y a esta causa caminauan muy poco cada dia y con muy mucho trauajo, porque en diez leguas que ay desde la Burburata a la Ualencia tardaron seis dias.

En este camino cayo malo Lope de Aguirre de lo mucho que en el trauajo, asi lleuando a cuestas su parte de la municion, como por la mucha congoja que rreceuia de uer el mal aliño que tenia y lleuaua en todo su canpo y en el lleuar de aquellas municiones. Aflixiole tanto la enfermedad que casi no podia yr a cauallo, y el dia que obo dentrar en la Balencia enuio delante todos sus amigos y capitanes, y se quedo el solo en el camino con algunos soldados que le lleuauan cargado en vna hamaca y otros le yban por el camino haziendo sonbra con vna bandera a manera de palio; y con el tormento que la enfermedad y el molimiento[469] de la hamaca y del camino le daua, no auia arbol a cuya sonbra no se arrojaua y dando uozes dezia tendido en el suelo: «o marañones, matame, matame», y desta suerte le lleuaron cargado algunos soldados que agora blasoxnar del arnes[470] que son muy seruidores del Rrey, los quales le pudieran entonzes muy seguramente y con mucha facilidad matar. Mas crehese que querian y deseauan biuir conforme y como tenian la boluntad.

Los capitanes y soldados que auian ydo delante se entraron en el pueblo de la Nueua Balencia, donde por no auer quien se lo rresistiese ni defendiesen, se aposentaron y alojaron muy a su boluntad, apartando la mejor casa para su capitan, que atras auian dejado enfermo, como se a dicho, el qual llego ya tarde y se aposento donde le tenian señalado sus capitanes, y alli estubo algunos dias muy al cauo y enfermo y sin poderse menear ni sin que le guardase nadie, porque todos sus priuados y capitanes andauan entendiendo en los negocios de la guerra, los quales heran buscar que vrtar y rrovar, y asi le entrauan a uisitar libremente todos los que querian, y aunque le hallauan tan propinquo a la muerte no obo ninguno que tuuiese animo para acauallo; despues de lo qual el traidor conbalezio y se mejoro y leuanto, y uiendo que de aquella prouincia no se le auia llegado nadie, daua muy grandes uozes, blasfemando de Dios y de sus santos, diziendo que los uezinos de aquella tierra heran peores que baruaros y muy pusilanimes y couardes y para poco; que como hera posible que no se le ouiese llegado vn soldado ni avn yndio; que no podia ymaxinar de que nacion fuese aquella jente, porque hellos solos rreusauan y auorrezian la guerra que desde el prenzypio del mundo los honbres la auian amado y seguido y husado, y que avn en el cielo la auia auido entre los angeles quando la caida de Luzyfer y sus sucazes, y por aquy dezia trecientos mill generos de disparates y aun herejias muy grandes.

Los soldados, entre las otras cossas que rrouaron en este pueblo de la Balencia, juntaron algunas yeguas y potros zerreros por domar, por lo qual, y para domallos, y por uer si se podia rrehazer de mas cabalgaduras para lleuar sus municiones adelante y para en que fuesen sus priuados y amigos y capitanes, se detuuo en este pueblo de la Nueua Balencia quinze dias y mas, haziendo los estragos y destruimientos que en los otros pueblos de atras auia hecho.

Luego que Aguirre convalezio y mejoro, mando que so pena de la uida ninguno no saliese del pueblo sin su lizencia y porque ya se le auian pasado algunos dias sin derramar sangre vmana por la enfermedad que auia tenido, al fyn vino a quebrantar su furia y desseo en un pobre soldado llamado Gonzalo, pagador, el qual ynorando lo que su capitan havia mandado, se aparto sin pedille lizencia, hobra de un tiro de arcabuz de el pueblo a coxer vnas papayas[471] lo qual uisto por Lope de Aguirre le mando luego matar porque quebranto su ley.

Otras muchas cosas hizo este traidor en este pueblo de la Balencia, de las quales por su horden se hiran diziendo, y de otras que algunos uasallos de su Magestad hizieron, no de menos crueldad que las del traidor.

CAPITULO SSETENTA Y NUEUE

De como Don Julian trajo a Lope de Aguirre los dos soldados por quien tenia a su muger y suegra en rehenes.

El alcalde Chauez, a quyen Aguirre auia tomado la muger y la hija en prendas de los dos soldados que al partir de la Burburata se le auian huido, juntandose con Don Julian de Mendoza, su yerno, pusieron toda la dilijencia que pudieron por sus personas y de sus criados y amigos, a buscar los dos soldados, para con ellos o con sus uidas rrescatar sus mugeres.

Fue tanta la desgracia de los soldados que al fyn toparon con ellos, y prendiendolos y echandolos en una cadena con sendas colleras, el Don Julian se encargo dellos para lleuallos Aguirre y sacar su muger y su suegra; y partiendose del pueblo de la Burburata para la Balencia, donde el traidor Aguirre estaba con sus soldados, en la cadena, el Pedro Arias, o con desmayo y flaqueza, o de cortado de uerse lleuar assi al matadero, se dejo caher en el suelo y no andaua. El Don Julian, viendo aquello, le dijo que anduuiese, si no que con su caueza haria pago al Lope de Aguirre. El Pedro Arias le rrespondio que hiziese lo que quysiese, que el no podia mas ni se podia menear. Oydo esto, el Don Julian echo mano a una espada que tenia, y alzandole la uarua le comenzó a cortar la caueza por el gaznate. El Pedro Arias, uiendose asi herido, le dijo y rrogo que por amor de Dios no le matase, que el se esforzaria todo lo que pudiese y caminaria; y con esto el Don Julian no quyso pasar adelante con su crueldad, y lo dejo arto mal herido de la garganta, y se fue con ellos a la Balencia, donde los entrego a Lope de Aguirre, y le dieron luego su muger y suegra; y el traidor mando luego ahorcar al Diego de Alarcon y hazello quartos y ponello por los caminos, y sacandolo hazer justicia del, lo mando lleuar arrastrando por todas las calles de la Valencia, con boz de pregonero que dezia «esta es la justicia que manda hazer Lope de Aguirre, fuerte caudillo de la noble jente marañona; a este honbre por leal seruidor del Rrey de Castilla, mandolo arrastrar y hazer quartos por hello: quyen tal haze que tal pague», y asi le cortaron la caueza y se la pusieron en el rrollo de aquel pueblo: y los quartos en palos por los caminos. Y pasando Aguirre por la plaza vio estar la caueza del Diego de Alarcon, y hablan[472] con ella dixo: «ay estais amigo Alarcon, como no uiene el Rrey de Castilla a rresuzytaros», y esto con muy gran rrissa y mofa.