Tenian[479] puesta vna espia que de vn alto deuisso salir la jente de Aguirre y luego se fue derecho corriendo al pueblo de Baraquysimeto, en el qual aun no auia entrado el general Gutierre de la Peña con la gente; y diciendo la espia que los amotinados uenian zerca, solo por admedrentar los uecinos, ellos se lo creyeron, y luego a quyen mas podia, comenzaron a huir lleuando sus mugeres por delante y algun oro y otras cosas manuales, de suerte que todo lo mas que tenian se dejaron en el pueblo, y los amotinados no llegaron a el en aquellos ocho dias. Mas el general Gutierre de la Peña, con algunos soldados, se uino a juntar alli la jente, como se a dicho, y hallando el pueblo desanparado, se alojaron en el y se aprouecharon de todo lo que dentro auia; de suerte que el saco y rruina deste pueblo de Baraquysimeto, fue echo por los mismos ssoldados y jente que de parte del Rrey se auian juntado, y merecia esta espia que le castigaran muy bien, pues quyso dar harma falsa a aquellos uecinos, y fue causa de que desmanparasen su pueblo y perdiesen mucha parte de sus haziendas que en el dejaron.
CAPITULO OCHENTA E VNO
De lo que sucedio Aguirre en el camino de Uaraquysimeto.
Ssalido Lope de Aguirre de la Ualencia, y aviendo ya caminado buen rrato por el camino de la sierra hazia Baraquysimeto, el qual es todo alcabuco, algunos soldados que yban temerossos de aquel traidor[480] no los matase, uiendo el buen aparejo que tenian para huirse por yr la jente algo esparcida y ser la tierra montaña, acordaron esconderse, y asi se le huyeron diez soldados en un dia, aun que cada uno por si y sin sauer el vno del otro; lo qual sabido por Lope de Aguirre, encendido en muy grande yra, hazia muchos ueruos, diziendo mal a Dios y a sus santos[481], echando rreniegos y descreos[482], mirando hazia el cielo. Pateaua con los pies y echaua espumarajos por la boca, diciendo: «o pesete tal, marañones, que bien e dicho yo dias a que me aviades de dejar al tienpo de la mayor nezesidad, y que auia yo de hazer la guerra con micos o gatos del arcabuco, y me ouiera balido mas por no dar la uida a tan ceuil[483] gente. O profeta Antonico, que vien profetizaste la uerdad, que si yo te ubiera creydo no se me ouieran ydo estos marañones.» Y esto dezia por vn pajezuelo suyo, llamado Antonico, a quyen el queria mucho, el qual le dezia muchas veces que no se fyase de los marañones, porque al mejor tiempo se le auian de huir todos y dejalle ssolo, y cada vez que se le huia algun soldado, luego acudia al profeta Antonico: ueis aquy quien me a profetizado esto muchos dias a. Mas como suelen decir, nunca falta vno que tercie de buena, porque para aplacar a Lope de Aguirre y mitigar este enojo, salio de trauez vn Juan Gomez, su almirante, que no deuia tener los pensamientos de menos uirtud que Lope de Aguirre, y le dijo: «o pesete tal, señor jeneral, y que bueno anda, vuestra merced: el otro dia, si como fueron tres fueran treinta, a fee que quedaua su canpo seguro y en perfyzion y sin rriesgo de henemigos; mas por uida de tal, que ay por aqui muchos y muy buenos arboles.» Todo esto dezia el Juan Gomez porque ya que Lope de Aguirre, quando al salir de la Ualencia no mato mas de tres soldados, que alli matase o ahorcase los demas de quyen se sospechaua que no le seguian con aficion.
El traidor no echo de uer en lo que el Juan Gomez decia, o no se atreuio hazello entonces, pero despues lo yntento, como se dira adelante.
Al tercero dia de como salio de la Ualencia, dio en vna rrancheria de minas, donde los uezinos de aquel pueblo tenia sus sclauos sacando oro, y con la nueua y benida del Aguirre los auian alzado y quytado de alli y puesto en cobro; en la qual rrancheria estaua vn buhio de maiz. Aguirre se holgo mucho de allar aquel rrecurso de comida, y mas se holgo creyendo que los negros que alli sacauan oro se le juntaran, con los quales pensaua hazer la guerra, porque traia otra quadrilla de hasta veinte negros con su capitan, y a estos les dezia queran libres y que hiziesen todo lo que quysiesen, y ellos usauan tan bien de su liuertad, que si crueldades y muertes y otros males hazian los españoles, ellos los hazian al doble; y asi fue Dios seruido que en esta rrancheria no se huyese ni fuese a donde el traidor estaua ningun sclauo, de lo qual le peso arto; y despues de auer holgado alli un dia, se partio prosiguiendo su uiaje.
En este dia que salio de la rrancheria de las minas, le llouio vn aguazero algo rrecio, y tenia vna cuesta que suuir, la qual, aunque no hera muy larga, hera muy agria, y con el agua que auia llouido estaua la questa muy lodosa y rresbalosa, de suerte que las caualgaduras que lleuauan cargadas, rresualauan mucho y caian, y no dauan paso que no lo boluian atras, asi por ser todas las yeguas de muy poco trauajo como por auer poco que se auian domado y ser aquellas las primeras cargas, si no hera con mucho trauajo que auian cargado; y biendo Lope de Aguirre el mal aliño que traia y como por ninguna uia podia pasar de alli con las cargas sino hera con mucho trauajo suyo y de sus soldados, comenco a disparar con aquella serpentina lengua tantos generos de blasfemias y erejias contra Dios nuestro señor y contra sus santos, que no auia cristiano que le oyese que no le pusiese muy gran pauor y espanto y le tremiesen[484] las carnes; y biendo que el blasfemar no le aprouechaua para pasar adelante sus caualgaduras, hizo a sus soldados que por toda la questa hiziesen escalones en que agarrasen las uestias, y con esta yndustria las suuio con harto trauajo.
En el qual tiempo, la jente de su banguardia, como no lleuauan que cargar y descargar; no curaron de detenerse, pareciendoles que aquel ynpedimento que obo no ouiera, y que todos los seguian sin detenerse; y como Aguirre acauo de suuir su bagaje y no uio la banguardia, comenzose alborotar de nueuo, y hablando con un Juan de Aguirre, su mayordomo, y con vn Rrouerto de Susaya, su capitan de la guardia, y con otros sus amigos, que alli estauan, les dijo: «yo, señores, os profetizo que si en esta Gouernacion no se nos llegan quarenta o cinquenta soldados, que no auemos de llegar al Rreyno, segun las boluntades veo y conosco en mis marañones».
Y diciendo esto paso de largo con toda la priesa que pudo, y fue tras los de la banguardia, a los quales alcanzo, y uituperando y ultrajando de palabra asi capitanes como a soldados, los hizo boluer atras el balle de la questa, donde auia tenido el trauajo. Alli durmieron aquella noche.