Los Maestros que tienẽ Escuelas abiertas, o las han tenido, son efectiuamente Maestros; y los q̃ no, no ay que hazer mencion de ellos; porque a estos les llamo yo Mequetrefes, por ponerse a enseñar sin fundamẽto, huyendo de las Escuelas, por no ser juzgados en ellas de los que entienden de el Dançado; y no tratan de mas, que de enseñar quatro mouimiẽtos improprios y desproporcionados, lleuando la Guitarra debaxo del braço, con poca autoridad de sus personas, no reseruando bodegon o tabarna, donde no traten de enseñar lo mesmo que ignoran, sembrando vna doctrina tal, qual suele sembrar la ignorãcia. Y lo peor es, que muchas personas principales, sin conocer estos sujetos, se valen de ellos para mostrar sus hijos, por parecerles que enseñan a menos costa, o por no saber que ay Maestros mas scientificos: siendo assi, que si supieran quan buenos Maestros ay oy, y quan malos son los que repruebo, y quan malo es quanto pueden enseñar, dierã de buena gana dineros por no lleuarlos a sus casas. Y aunque en este particular se me ofrecẽ muchas cosas que poder dezir, por auer tanta cantidad de Negros, y otros hõbres de baxa suerte, que quierẽ honrar sus personas, y sustentarse, y dar luzimiento a ellas con el Dançado, en descredito de el Arte, y de los que lo enseñan legitimamẽte. Cesso por no ser prolijo, y escusar razones en lo que no tiene remedio. Entran en las Escuelas muchos hijos de Caualleros y Señores, assi a ver, como a enseñarse, por lo qual si yo fuera Maestro, procuràra no admitir por discipulos personas que fuessen tan desiguales, que los demas se recatassen de Dançar con ellos. Y es cosa assentada, que poquissimos hombres baxos se atreuen a gastar tiempo ni dinero en aprẽder a Dançar cosa de que no han de sacar jugo para sustentarse, si no es siendo Maestro: y esta es vna auílidad, que para ser vno Maestro, se han de enseñar docientos; y esta verdad se conoce en la esterilidad q̃ ay de Maestros, que se les daba el nombre de justicia. Y por lo que principalmente aborrezco los Maestros q̃ dan liciones por las calles sin tener Escuela, es porq̃ estos ruegan con sus personas; y como hazen barato, se atreue qualquier sabandija a aprender. Y solo el consuelo que ay en esta parte, es, que jamas ha salido ni saldrá destos bastardos Maestros, legitimo Discipulo, sino tan parecidos a ellos todos los que se enseñan con su dotrina, que no se atreuerá a Dançar en parte ninguna; y si lo hizierẽ, se verà en ellos la ignorancia de sus Maestros: castigo justo de los que no los eligen peritos: y viendo el mal obrar de estos, serà para mas realce de lo q̃ los buenos Maestros enseñan.
El estilo q̃ se ha de tener para enseñar a los discipulo, es, q̃ en viniendo qualquiera a serlo, concertarse en lo que se pudiere; y estandolo, assentarle en vn libro, que para esto tiene el Maestro, poniẽdo el dia, mes, y año. Pidese el mes adelantado, y no trayẽdole a la tercera o quarta licion, no proseguir con èl hasta que le trayga, saluo si es tan amigo, que no se deba tener con èl este estilo. Esto se haze, porque el que derechamente viene con voluntad de aprender, trae luego el dinero; y el que no lo dá, sino quiere, sin q̃ le cueste nada, probar la mano, o por mejor dezir, los pies (si son para ello) y si se le haze cuesta arriba, dexarlo a los ocho o quinze dias; cõ lo qual el Maestro se queda sin discipulo, y sin dineros: y si ha dado el mes, por no perder lo dado, cõtinùa el discipulo todo el mes, y cõ vn mes de licion pocos ay que no les sepa bien lo que Dançan, y cobré amigos, con lo qual se vienen a quedar, y a ser diestros: y si no huuieran dado el dinero, pudiera ser auerse enfadado en quatro dias, y dexado de aprender: y assi es bueno, y apruebo el tomar el dinero adelantado; que por lo menos aunq̃ el discipulo se vaya antes de tiẽpo, no se lleua nada tras si. No deben los Maestros faltar a la hora de licion, assi en la que señalan para la Escuela, como fuera de ella: porque con el assistencia cũple con su obligacion, y corren los meses por cuenta del discipulo, ora tomen licion, o no, y corre la voz de la puntualidad, y con ella se adquierẽ muchas liciones. Las Pasquas y Carnestolendas deben los buenos discipulos regalar a su Maestro, y pagarles las cuelgas, si las hiziere. Miẽtras el Maestro enseña la Pauana y la Gallarda, antes de començar a dar licion, se le ha de repassar todo lo q̃ se le ha enseñado desde el Alta: porque es facil como principiante, oluidarse de las primeras liciones, ofuscado en las vltimas, o por lo menos tomar algun mouimiento improprio, que se corrige en el repasso: en Gallarda se tendra el mesmo estilo, y en Folias; en lo demas no importa tãto, porque en saliendo de Folias, ya el q̃ Dança sabe los moiuimientos, y no es tan facil de oluidar, y basta con los repassos de los Sabados: y ya estos discipulos hazẽ sus Academias, conque van escusando de trabajo al Maestro: y el exercicio entre ellos, y el dançar de oposicion, es muy essencial para hazerse diestros. Hãse de dar las liciones conforme los discipulos van entrãdo, sin anticipar a ninguno por antiguo q̃ sea, si no lo pidiere por cortesia por alguna vrgẽte ocasiõ: dase vna sola licion cada dia. Enseñase comunmẽte el Alta, quatro mudanças de Pauana, seis passeos de Gallarda, quatro mudãças de Folias, dos de Rey dos de Villano, Chacona, Rastro, Canario Torneo, Pie de gibado, y Alemana. De esta regla puede salir el discipulo q̃ quisiere, aprendiendo mas o menos mudanças, o pieças. Deben los Maestros dar las mudãças conforme la disposicion del discipulo, porq̃ ay algunas muy fuertes, y otras por lo baxo, que se deben aplicar conforme el brio de cada vno: y no suelen salir menos galantes y diestros los que dançan por lo baxo, que los que dançan por lo alto; porq̃ ha auido de vna y otra suerte muchos diestros y bien parecidos: y suelen algunos q̃ han dançado por lo baxo, hazerse tan fuertes con el exercicio, que a poco tiempo dãçan de todo. A los q̃ dançan altos de cuerpos, se les debe enseñar a dãçar recogido; y a los medianos desparcido, lo vno y lo otro sin estremo: porque ver dançar a vn hombre alto, cogiendo vna sala de vn passo, y dar vna buelta muy alta, cayendo a el suelo con vn promontorio de huessos, haziendo temblar vna sala, prouoca a risa. Y por el cõtrario, si vn hombre muy mediano no va haziendo baynillas en los pies, èl y el dançado parece vna abreuiatura; y assí se les debe dotrinar como he dicho. Quando algun discipulo toma algun mal mouimiento, debe el Maestro quitarsele luego, porque despues serà mas dificyltoso, y muchos no pierden jamas el q̃ se les dexa con sentido. Los Maestros debẽ hazcr muchas diligẽcias en q̃ sus discipulos no tomẽ mouimiento malo alguno, aũq̃ sea muy a los principios: porque no es razon que assienta, dezir, como algunos dizen, q̃ no se puede hazer todo de vna vez. A que yo respõdo lo contrario, porque el arbol que de su nacimiento no se endereça, debe el Agricultor endereçarle.
El cuerpo del que dança, para su mayor facilidad en el dançar y aprẽder, ha de ser proporcionado, bien repartido, y no muy alto, porque serà mejor que peque de mediano: ha de tener buen pie y pierna, porq̃ altos son mas aptos, y por la mayor parte salen diestros, por ayudarles la disposiciõ del cuerpo. Mas en esta regla, como en todas las demas, ay su excepcion; porque se han visto en las Escuelas hombres de excelentissimas partes, que prometen grandes execuciones, no poder aprẽder nada; y siẽdo en si muy ayrosos, dançar con poquissimo brio: y por el contrario, algunos q̃ prometẽ poco y ser en si muy mal parecidos, salir destrissimos; mas esto sucede pocas vezes. Y lo que siento es, que si vno q̃ dança, es ayroso y galan, y sabe poco, y otro sabe toda la cartilla y es diestro, si no es galã y ayroso, parecerá y luzirá mas el que menos sabe con lo que obràre: porque verdaderamẽte vn hombre desayrado y de mal talle, por mucho que sepa, da el enfado del tamaño del gusto que dà vno que dança, bien parecido y ayroso cõ vn rasguño que haga; y como sabe poco y aquello bien parecido, dexa a los circunstantes cõ la miel en los labios; al passo q̃ el diestro sin brio, que quiere hazer todo lo que sabe, les va dando enfado, empalagãdoles el gusto. Y de vna suerte u de otra, el diestro y el que no lo es, si quiere parecer biẽ, no dãce mucho de vna vez: que no ay mas gala que dãçar poco y bueno, q̃ con esto dexa desseosos de verle otra vez a los que le han visto. Para dançar bien, se necessita de buen oido; porque no teniendole, dificilissimamẽte dançarà a compas.
Tambien son muy pocos los que dançan bien, aũque ayan salido diestros, si no frequentan las Escuelas, aunque los Maestros anden muy cuydadosos en sus enseñanças: porque el dançado se quiere batallar, y exercitar como las armas con los mas diestros; y esto se lo dize la mefma razon. Y no le ha de valer nada al discipulo tener buenas partes, sino se halla en las Academias, por lo menos los dias de fiesta.
CAPITVLO IV.
Del estilo de Dançar en Escuelas.
Ivntanse en las Escuelas media hora despues de anochecido, los discipulos y otras personas y en siendo hora de dançar (que ordinariamente es a las siete de Inuierno, y a las ocho de Verano) el Maestro si vè que se tardã en salir a dãçar, les dize: Suplico a Vs. ms. se entretengan vn poco, que ya es hora. Luego sale el que le parece, y enciende las luzes: y esto lo suele hazer el discipulo mas moderno. Encendidas las luzes, los discipulos entre si se conuienen, en quien ha de dançar el Alta, que es la Dança con que se saca a Dançar a los demas: y esto lo executa siempre vno de los diestros. Y es aduertencia, que si antes q̃ el Maestro diga nada, o despues, alguno quiere de hecho salir a dançar, lo puede hazer, y sacar a los demas sin ser descortesia: porque qualquiera que dãce, puede pedir el Alta. Y de vna manera o otra, el que la ha dançado, combida a los que le parece, o generalmente a todos, diziendo: Suplico a Vs. ms. el q̃ gustàre, me haga fauor de salir. Y cierto, que yo era de parecer, que quando vn diestro se vè en el puesto, y la Escuela està plena de diestros y modernos, combidase nominatim a quatro o cinco diestros que dancen con el: y no, que combidando generalmente, salgan muchos a la Haya (que assi se llama) que no sirue de mas que alargar la Escuela, y que se resfrie vno mientras aguarda que los demas dancen, y que dançando diestros, dancen los que no saben; con que la Escuela que ha de ser de gusto, sea de enfado para el que mira, y para el que dança: porque suele auer algunos que llamamos Zancarrones, que por no verlos dançar, se puede perder el gusto de ver los diestros. Y porque el combidar particularmente es de disgusto para los que se tripulan, lo que yo suelo hazer, es, yr a la Escuela con quatro o seis amigos, y sin dançar el Alta, salir todos juntos de hecho a dãçar los quatro passos de Pauana, que esto se puede hazer; conque los demas viendo que no ay Alta, si quieren dançar, aguardan, y hazen su Escuela de por si: y quãdo el que dança el Alta, combida generalmente; no ruega a nadie en particular, si no es muy amigo. El Maestro pudiera muy bien, como tal, mãdar dançar el Alca a quien quisiere; y esto lo escusan por las embidias q̃ causa el mandarlo a vnos mas que a otros, porque se tiene a fauor, como verdaderamente lo es, y cada vno quisiera ser el escogido; y assi serà bien que ellos se conformen, o la eche el que quisiere. Iuntos pues los que han de dancar en el puesto con el que dançó el Alta, salẽ a los quatro passos de Pauana; y en dançandolos, hazen todos su reuerencia, y dexan en el puesto al del Alta: el qual dãça vna Mudança de Pauana hecha y deshecha, o dos medias Mudanças, el hecho de vna y el deshecho de otra; que es cosa que lo hazen los que ya sabẽ algo lo que se hazen. Y en acabando este, sin dexar q̃ se empiece otro tañido, sale el que mas prompto se halla, y prosigue con otra, y assi sucessiuamẽte todos los demas: luego el del Alta sale en cuerpo (porque la primera salida siempre es con ferreruelo y espada) (si la ciñe) y dança otra Mudança de Pauana, y los demas hazen lo mismo tàbien en cuerpo, saliendo cada vno en el lugar q̃ adquirio la primera vez. Y si alguno se anticipàre a salir primero, puede el que le pertenece, salir y ponersele delante; y si se haze de malicia, es descortesia. Si entra alguno quando se dança Pauana o Gallarda, puede en dancando el postrero entrar a dãcar, diziendo (haziendo su cortesia) Con licencia de Vs. ms. Y no de otra manera, porq̃ serà descortesia: y si llega tan tarde que ya esté baylando, no fe dà lugar a que bayle, ni se acostũbra, si no es pidiendolo el Maestro. El qne dança el Alta, continùa la Escuela en esta manera: Dança dos mudãças de Pauana, Gallarda, dos mudanças de Folias, dos de Rey, dos de Villano, Chacona y Canario; y rematase la Escuela cõ el Torneo, o el Pie de gibado, que es todo lo que se dança en Escuelas: y aunque ay Rastro, Iacara, Zarauanda y Tarraga, estas quatro pieças son vna mesma cosa; si bien el Rastro tiene sus mudanças diferẽtes, y por diferente estilo. Puede muy bien el del Alta, si ay muchos que dancẽ, o se cãsa, o por otro accidente, reduzir la Escuela a vna mudãça de cada cosa, para abreuiarla: mas no puede dexar de dãçar las piezas dichas sin acuerdo de los demas; porque como todos pagan su repasso, cada vno quiere dançar la que le toca. Hasta despues del Villano nadie debe pedir mas de lo q̃ el del Alta dançàre; y despues del Villano, puede pedir de las Chaconas, o Canario, lo q̃ quisiere. Y si por algun accidente el del Alta no sigue la Escuela, le toca el continuarla al mas immediato. Acabada pues la Escuela, los discipulos pagan el repasso, o llegan a dar la disculpa que le parece al Maestro: y despues se les puede permitir conuersacion, en pie o assentados, si no ay quien haga otra Escuela, o ay alguna licion que dar; que en tal caso se guarda el mesmo silẽcio que dançando. Y no se permite q̃ ninguna persona (aunque sea discipulo muy diestro y antiguo) en el discurso de la liciõ corrija al alicionado ningun yerro, aũque el Maestro se descuyde en corregirlo: y esto, y el reirse mientras se dança u da liciõ es mal parecido; y el reprehender en publico, solo toca a los Maestros. No puede ninguno en la Escuela pedir que se dãce, sin el mesmo Maestro; que esto solamẽte le toca a el que lo fuere, y a los discipulos salir quando gustaren.