Razon no es, que viuas ignorante

Del que debes tener estilo y modo:

Y si en destreza quieres ser Adlante,

No a que de ti te fies me acomodo;

Imita a el mas capaz, prudente y diestro,

Pues las señas te doy de mi Maestro.

No puedo dexar de hazer notorio a todos los que no lo saben, las partes y propriedades de mi Maestro Antonio de Almenda: que no sserìa razon dexarlas en silencio, por ser dignas de eterna memoria, y que los que no lo an conocido y tienen noticia de su gran destreza, la tengã de todo lo demas: pues quiso Dios, juntar en el todas las menesterosas a vn gran Maestro para conseruacion de su Escuela. Y es muy cierto, que a todoslos demas Maestros que tienẽ sus Escuelas viuas, no les faltara ninguna de estas calidades, porque sin qualquiera de ellas no fuera possible preualecer: mas no puedo yo saberlas tã de raiz de los demas Maestros, como del mio, por la mucha comunicacion que con èl tuue, y con Francisco Ramos; a los quales ningun Maestro pudo auentajar. Y los que a estos dos han llegado, podian dezir, que subieron todo lo que de potencia pudieron. Es pues mi Maestro Antonio de Almenda, entendido, apacible, seuero, limpio, asseado, galan, de buenos respetos, y sobre todo muy cortes: y porque no me falte la explicacion de todo lo dicho, dando a entender de que siruen todas estas propriedades, cada vna de por si a vn Maestro de dançar, mas que a otra persona alguna, lo dire: con que califico la razon en que afirmo, que a todos los Maestros que oy tiene Escuelas, no es possible les falte ninguna dellas. Lo entendido sirue de saberse estimar, y no errar en las ocasiones lo que en ellas se puede ofrecer, de modo que no se pierdan el respeto: por que no ay cosa que mas se desestime, que la ignorancia, mayormente entre hõbres de buen entendimiento, como los con quien los Maestros de dançar tratan, que es muy cierto lo son los mas. Lo apacible, para darse a querer bien a todos los que frequentan la Escuela: que no es razon enfadarlos con desabrimientos, y hazen su negocio en conseruarlos; mezclando lo apacible con lo seuero, para que lo vno tenga estimacion, y lo otro aficion; sin q̃ ninguna destas dos cosas passen a estremo, de modo que ni la mucha seueridad cause enfado, ni la demasiada llaneza menosprecio Lo limpio y asseado, de mas de parecer en vn hombre biẽ la limpieza, por ser vna de las mayores gracias de los hõbres y mugeres, porque a mi ver, todas sin esta no luzẽ, Sirue de no hazcerse molesto a los ojos, y de combidar con su asseo a que todos desseen dar tal Maestro a sus hijos: porque siẽdo desaliñado y asqueroso, no aura quien guste de lleuarle a su casa, ni darle sus hijos para que se los enseñe, porque de camino no se abiliten de desaliñados; que es vna enfermedad muy pegajosa. Tampoco a semejantes Maestros los quèrra nadie lleuar a festejos, ni saraos, en que suelen hallarse los Maestros curiosos y limpios. Ni menos se estimará nadie de traerlos a su lado, porque no querran lleuar consigo a quien desluzga su persona con su mal traxe, demas de que desluzen lo que obran. Y no tan solamente esta limpieza y asseo se entiende en el traxe, sino en comer y beuer: que debe vn hombre qualquiera (quãto mas vn Maestro, que a todas horas ha de estar en vn ser) medirse en la veuida y comida, de modo que no les haga daño; ni tampoco entrar a lo dicho en partes ilicitas, como los maestros que antes he dicho, que andan con la guitarrilla debaxo de la capa. Los buenos respetos lo abraçã todo, porque cõ ellos cumplen con todas sus obligaciones y palabras, que dan de puntuales, y se les pueden fiar las discipulas; lo que no se puede hazer con Maestros de malos respetos, por que corrẽ riesgo de vn atreuimiento de vno destos Maestros; delito digno de gran castigo: porque demas de que el Maestro está en lugar de padre, no merece la confiança que del se haze semejante traycion. Lo galan, sirue de parecer mejor dançando, que otro Maestro que no lo sea, aunque sea tã diestro como el; porque el que dança bien y es galã, es como tener pujança y destreza en las armas: y causa mas aficion al que mira vn Maestro galan y bien parecido con el instrumento en las manos executando lo que enseña. Esto no lo digo porque el Maestro ha de dançar de ordinario, ni es razon que dance con sus discipulos, porque es desautorizarse, como tambien lo es, quitarse el ferreruelo para dançar en casa de los discipulos quando da licion. Y si tal vez por algun accidente se ofrece dançar, ha de ser Con el instrumento, y no en otra manera, o antes, y despues de sus discipulos, escusando siempre este lance con mucha cortesia, la qual debe tener en todo, y especialmente en reprehender las ignorancias y descuidos que suele auer en las Escuelas: porque la reprehension con soberuia, ocasiona a disgustos. Estos son estilos, que demas de verlos guardar a mi Maestro, sè que se guardan y executan en todas las Escuelas de la Corte, ansi esto, como todo lo demas cõtenido en este Tratado. Deben los Maestros saber todos los tañidos y danças antiguas, aunque aora no se pratiquen, como son, Españoleta, el Bran de Inglaterra, el Turdion, la Hacha, el Cauallero, la Dama, y otros semejãtes, que siruen en los saraos y mascaras que se hazen a su Magestad, y à otros Principes: y sobre todo tener buena inuentiua para ordenar vn laço de importancia: porque no consiste solamente el ser Maestro en enseñar lo ordinario, sino en tener buena disposicion, ciencia y inuentiua para qualquier cosa destas que è dicho, y saber acomodar los mouimiẽtos a estos tañidos extraordinarios. Esta particularidad, sobre las demas q̃ tiene mi Maestro, fue vna de las que mas le ayudaron para serlo de su Magestad: porque está en todos los tañidos que ay, sin perder punto, y ay Maestros que no los saben: y es desdoro de vn Maestro ignorar lo que debe saber: y a mi me ha sucedido (no en Madrid, ni en Seuilla, sino en otras partes que no digo, porque no se sepa que Maestro es) auer pedido el Alta, Rey Don Alonso, y la Baxa, y no saber tocar ninguna de estas pieças: esto teniendo Escuela publica. Y ansi digo, que el Maestro que ignora estas cosas, està sujeto a que otro que las sabe, si se las pregunta, le coxa en falta. Y tambien digo, que para en quãto a ganar de comer, no mirando a ser en todo eminente, con saber bien lo que se pratica en Escuelas, tiene lo que basta vn Maestro: esto sabiendo enseñar mugeres, a que es muy importante y dificil, que aunque dançan con el mesmo compas y compostura son las mudanças muy diferentes, atendiendo siempre a suplir con el instrumento los defectos o yerros de el que dança, parte que excelentemente executa sin ser Maestro deste Arte, mas que aficionado Felipe de Casaverde, natural de Seuilla, en cuya alabãça se hizieron estos versos, por la mucha Velocidad de sus manos.

Por Antonio Ortiz Melgarejo del Abito de San Iuan, a Felipe de Casaverde.

Admiracion del suelo,