[23] Sobre esta piedra debatió largamente el Congreso anterior de Luxemburgo en su 4a sesión.

[24] Lozano, Op. y lug. cits.

[25] Historia de Nuestra Señora de Copacavana, capítulos VII á XI.

[26] Crónica moralizadora de la Orden de San Agustín, lib. II, capítulos II y siguientes.

[27] Ruíz de Montoya, cap. XXIII, págs. 98 á 103—Techo, tom. III, lib. VI. cap. IV, págs. 23 á 26—Lozano, tom. I, cap. XX.

[28] Op. cit., cap. IX.

[29] Cap. XXIII, pág. 102.

[30] Congr. de Amer. de Bruselas, tom. I, pág. 597, nota.

[31] «En toda la Provincia de Tucumán, escribe, no se encuentra vestigio ninguno de los que se celebran en otras regiones, ni hay noticia de que sus naturales tuvieron tradición sobre este particular y hallándose también noticias en la provincia de Santa Cruz de la Sierra, de que por allí discurrió nuestro sagrado apóstol, es verosímil que, dejando á mano izquierda el Tucumán, se encaminó desde el Paraguay al Perú» (tom. I, cap. XX. pág. 463).

Es curioso el dato consignado por Techo á la pág. 397, tom. II.