Andrógino de Tinogasta

[275] Adán Quiroga, El culto fetiquista de Mortero (1897)—Lafone Quevedo, Culto de Tonapa, pág. 15.

[276] Montesinos cit., quien agrega: «Nombran á estos ídolos Huacanqui ó Cayam Carumi; véndence en mucho precio, y el uso de ellos dura hasta hoy entre las mujeres; intrúyenlas el enemigo común en que ayunen las lunas nuevas, que se abstengan de conversación con varón por tres días y así serán amadas. Ponen al ídolo en una canastilla adornada de plumas de varios colores, y algunas yerbas olorosas, échanle harina de maíz que renueva todos los meses, y con la que quitan supersticiosamente se limpian el rostro haciendo varias ceremonias.»

Ambrosetti (Notas de Arqueolog. Calchaquí, IV, págs. 33 á 37), ha escrito párrafos interesantes sobre estos Huacanquis.

[277] Véase Ambrosetti, Las grutas Pintadas y los Petroglyfos de la Provincia de Salta (Bolet. del Inst. Geográf. Arg.—Buenos Aires).

[278] Sobre clasificación de totemismo y fetichismo, véase el interesante capítulo de John Lubbock (Orígenes de la Civilización) pág. 178 (Madrid, 1888).

[279] Empadronamientos, Legajo 14 (Archivo de Tucumán).

[280] Schoolcraft, Indian Tribes, lib. II, cap. III, pág. 91.

[281] Notas de Arqueología Calchaquí, § VII, págs. 136 á 138.