[327] De la propia manera que en las razas del sur y del centro, en las del norte figura invariablemente un ave mítica en sus cosmogonías y en las leyendas diluvianas, que guardan íntima conexión con las de la creación.
Los algonquines tienen su cuervo sagrado; lo mismo los thlinquit, con su gran volátil de la tormenta. A sus pájaros míticos llaman respectivamente Estas, Nikilstlas, Kanoakeluh y Caugy, los carrier, haidah, kwakiutl y tshimsshians. Yetl es el pájaro de los esquimales; los natchez tienen su ave cardinal; un pájaro sobre un árbol aparece en el diluvio del Codex Mejicano; un ave es un gran personage entre los aztecas, y en el Codeice Chimalpopoca figuran las aves míticas Xecotcovach, Cotzbalam y Tecumbalam (A. Krause, The Thlinquit Indian., cap. X; Brasseur, Le Liv. Sacré, pág. 27; Id., Hist. du Mexique, Cod. Chimolpop.; F. Desjardins, Le Pérou avant la Conq. Espagn., págs. 26 y sigtes).
[328] Lafone Quevedo, en sus Huacas de Chañar Yaco, limitóse á consignar el hallazgo curioso de los loros de malaquita dentro de las urnas funerarias, sin darse cuenta de este hecho, de sencilla explicación para nosotros.
[329] El facultativo alemán Dr. Bruno S. Scharn se ha dignado darnos estas noticias, desde su residencia de Santa María, por considerar muy interesante el caso.