[319] Barros Grez (Gaucho, Actas del Primer Congr. Latino-Amer., sec. IV, págs. 21 y 22) sostiene, por ejemplo, que los antiguos indios que poblaron á Cauquenes pasaron de las Pampas Argentinas á Chile, y que lejos de ser originarios de la Pampa, procedían de un pueblo venido de las zonas intertropicales.

[320] A D’Orbigny, L’Homme Américain, tom. II, págs. 90 y siguientes; P. Mantegazza, Río de la Plata, etc., pág. 400 y sigtes. (Milán, 1877); G. Pelleschi, Otto mesi nel Gran Ciacco, pág. 247 y siguientes (Firenze, 1881); F. F. Outes, Los Querandíes, caps. I y III (Bs. Aires, 1897); Guido Boggiani, Lingüística Sudamericana. Congreso Lat-Amer. cit., sec. IV, § V, págs. 242 y sigtes.; Lafone Quevedo, La Raza Pampeana y la Raza Guaraní, Actas del Congreso cit., part. 4a, § III (1900); Benigno T. Martínez, Etnografía del Río de la Plata (1898); P. Scalabrini, Demostración filológica de los conocimientos de los Indios (1898); F. Ameghino, Excursiones en la Prov. de Buenos Aires (Bolet. de la Academia de Ciencias de Córdoba, VI), y las monografías de M. R. Trelles, V. F. López, G. Burmeister, F. P. Moreno, etc. Generalidades sobre el asunto, pueden verse en La Antropología y Craneología de Robert Lehmann Nitsche (Rev. del Museo de la Plata, tom. IX, págs. 21 y sigtes., 1898) y en las obras General Anthropology and Ethnology (1886) y The American Race (New York, 1891) de D. G. Brinton, etc.

[321] J. W. Harshberger, Maize (1893).

[322] Los nombres de los cuatro hermanos Wabun, Kabun, Kabibonokka y Shawano, significan en algolkin los cuatro cardinales y los cuatro vientos que de ellos soplan.

[323] Barros Grez (Congr. Cient. Lat.-Americano, IV., pág. 200), en su estudio de interpretación de las pictografías de Tinguiririca, á propósito de la Fig. 11 de su lámina, ó de la Cruz griega, dice que ella es el signo de la tierra, con sus cuatro puntos cardinales, que han figurado con esta misma significación en otras piedras escritas.

[324] Este dios, no obstante haber sido sustituido más tarde por Motezuma, el último continuó siendo «el Señor de los vientos y de las aguas» (Squier, Travels in Nicaragua, II, págs. 3 y 4).

[325] Además de la nuestra, la de Lafone Quevedo, Museo Nacional, de la Plata é Instituto Geográfico, la colección Zavaleta (cuyo material no hemos podido aprovechar en este trabajo, á causa de estar encajonada en el Museo Nacional) es rica en alfarerías con cruces, y como lo hicimos notar en una monografía describiendo y clasificando la misma, cruces de cuadrados alternados, rojos y amarillos, pueden verse en diez urnas funerarias de Tafí y en cinco de Amaicha; los suris con cruces son también numerosos, sobre la parte ventral de otras urnas, siendo dignas de especial mención las que llevan los nos. 11, 19, 42, 63 etc. (Adán Quiroga, La Colección Zavaleta—tom. VII., cuads. 4 á 7 no II del Bolet. del Institut. Geográf. Argent., Buenos Aires, 1896).

[326] El Vaso, como símbolo de agua, fuente de la vida, es una figura conspicua en los mitos y artes americanos. El gran vaso Huecomitl juega un gran rol en el drama de la creación, entre mayas y aztecas. El vaso Ticci ó Ticcu del Perú, es un interesante símbolo atmosférico. En el valle de Méjico, en Tlascala y Yucatán se han exhumado imágenes portadoras de vasos. Estos vasos son una representación de los dioses del lago, de las aguas y de la agricultura.

D. Jesús Sánchez ha hecho una buena colección de interesantes ejemplares de vasos-símbolos en un artículo que publicó en el tom. I de los Anales del Museo de Méjico. Leo V. Frobenius, en la Revista Antrop. de Berlín (1895) estudio al vaso en las primitivas concepciones cosmogónicas (Brinton, The Myths of the New World, cap. V., página 152).

Nosotros poseemos una regular colección de vasos simbólicos de nuestro Calchaquí, que aún no hemos estudiado.