Fig. 37. Urna de Fuerte Quemado
(Colección Quiroga).
Fig. 38. Dibujo central anterior de una
urna de Sta. María.—Museo Nacional.

La parte ventral de las tinajas ha sido aprovechada para dar á la vez formas al vientre de la extraña figura de las mismas; y es en esta sección en la que aparecen los arcos de los brazos con las manos abiertas, levantadas hacia arriba, las que suelen portar un vaso, ó en su lugar un par de cabezas triangulares de serpientes, con sus ojos respectivos, como se verá en representaciones posteriores, hecho éste digno de llamar la atención. En los campos que dejan ambos brazos arqueados es muy común ver reproducido un Suri en cada uno de ellos, con las alas abiertas y desplegadas, las canillas quebradas y dobladas, en actitud de correr, y con la cabeza, con su pico abierto, en dirección á las manos levantadas, como puede verse en las Figs. [31], [32] y [33]. Excepcionalmente, como en la [Fig. 34], suelen aparecer suris en las mejillas de la cara de la figura antropomorfa. En la [Fig. 37] presentase otro caso, viéndose en su parte ventral, de la propia manera que en el fragmento de urna de la [Fig. 38], las dos cabezas triangulares con ojos, de los que salen espirales rectas, en el lugar en que las manos, esta vez no pintadas, suelen portar el vaso, reproducido en la [Fig. 31]. Como este vaso portado es tan interesante, conviene ofrecer tres láminas (Figs. [39], [40] y [41]), en las que se distingue perfectamente, correspondiendo la última á una teja encontrada en Amaycha, interesante por verse la vasija de regulares proporciones, perfectamente destacada en relieve.

Fig. 39. Urna tipo Tolombón.
Salta.
Col. Inst. Geog. Arg.
Fig. 40. 15 tam. nat.
Colomé (Molinos).
Col. Instituto Geog. Argentino.

Fig 41. (Colec. Quiroga).

Anteriormente dijimos que los ojos del rostro del cuello de la cántara eran cabezas de suris y de serpientes: las Figs. [42] y [43] demuestran claramente la verdad de tal afirmación. En la [Fig. 42], el rostro está encuadrado por una gruesa serpiente llena de pequeños puntos ó gotas de agua, la que, á la mitad de su cuerpo y en su parte inferior, dá lugar á la formación de tres lados del rectángulo de la boca de dicho rostro; dentro de esta serpiente vése otra, cuyas extremidades terminan en cabezas dobles triangulares: estas cabezas dobles corresponden á los ojos del rostro. En la [Fig. 43] el ejemplo es aún más patente: unos suris, cuyas cabezas, cuellos y patas se distinguen perfectamente, combínanse con serpientes enroscadas, formando dobles,—prueba evidente de esa facilidad con que el suri se transforma en otro animal: las cabezas de estos suris-serpientes son los ojos del rostro, siempre formado por las cejas arqueadas. Estos detalles deben tenerse bien presentes.