El objeto es todo hueco, y de la parte ventral del mismo sale el cuello del vaso, cuyos bordes son asidos por las manos en relieve de la figura. No se trata nuevamente de un ídolo, propiamente hablando, sinó de un vaso votivo acuático, de formas antropomorfas. Tanto la gargantilla de su cuello, como la orla que contornea sus brazos en la parte inferior, aparecen llenas de puntos, ó gotas de agua.

Fijando bien la atención sobre esta vasija antropomorfa, veremos que ella no es otra cosa que una nueva y curiosa reproducción de ese vaso que sugetan las manos de la figura antropo-zoomorfa de las urnas funerarias, tanto por sus formas, por salir de la parte ventral del objeto, como por ser portado en las mismas condiciones. Se trata, entonces, de una figuración antropomorfa del Trueno, ó más bien dicho: de una reproducción antropomorfa del Vaso del Trueno.

Las cruces, en el presente, pintadas sobre las mamas del vaso votivo, no pueden causarnos extrañeza alguna: al contrario, ellas expresan gráficamente la intención del artista: de referir el vaso al culto de la Lluvia.

Otro ejemplar interesante es el del pequeño vaso de Ambato, de barro negro, perfectamente cocido, que dá formas á una singular figurilla humana, cuyos miembros principales aparecen en relieve, y de cuya nariz repártese simétricamente el cuerpo de una serpiente grabada que se desarrolla en las mejillas del ídolo ([Fig. 70]). El ofidio en su rostro, está indicando á las claras que se trata de una figuración de carácter atmosférico, quizá la misma de la alfarería funeraria, mucho más cuando ella hace de la vasija un vaso antropomorfo para contener líquidos. Un detalle interesante es el de las manos abiertas, que parece llevar á la boca, desmesuradamente abierta, indicando que la figura humana sufre de sed, demandando agua al cielo, lo que se vé más claramente en dos ejemplares de urnas de nuestra colección, en las cuales sus manijas son un par de figurillas humanas, que se destacan en relieve, las que, mirando al cielo, llevan las manos al labio inferior, abriendo las bocas sedientas.

Fig. 70. Vaso antropomorfo
de Ambato (Catamarca).
(Col. Quiroga).
Fig. 70 bis.
Grabado en la parte
posterior del vaso.

A la parte posterior del vaso aparece grabado un curioso figurón triforme y zoomorfo, constituido por un grupo único de dos Huayrapucas de dobles cabezas y un sapo central bicéfalo. Las Huayrapucas son figuraciones alusivas á la tormenta, y el sapo simboliza agua fecundadora, por los ojos Imaymanas dobles de sus cabezas cuadrangulares ([Fig. 70 bis]).

Pues bien: una Cruz artística aparece distintamente grabada sobre el dorso del batracio, cruz que nos hace recordar á la bellísima maltesa[264] peruana, reproducida por Jiménez de la Espada, y de la que dimos noticia en el capítulo III.

En el presente, se ofrece un caso de símbolo cruciforme manifiestamente intencionado, si se tiene en consideración cuanto hemos dejado apuntado.