Ahora reproduzcamos las figuras humanas gemelas con dobles signos cruciformes, que sobre la superficie de un gran disco de cobre de Cachi (Salta), aparecen sobresalir de relieve ([Fig. 74]). Este disco ha sido descrito por el americanista Ambrosetti, en un trabajo suyo de alguna importancia, titulado «Placas pectorales y Discos de Bronce»[281]. «De los discos de bronce, escribe, es el mejor que conozco: tiene unos 26 centímetros de diámetro. Su interior está ocupado por dos figuras humanas con largos trages que presentan la forma de escudos (lo que luego sostiene), recortados á cada lado en su parte media, y con las aspas superiores muy largas ... Sobre estos escudos (como los de Carahuasi) vemos siempre dibujos que bien pudieron ó ser totems de tribus ó distintivos personales de cada jefe. En el disco que nos ocupa, las cruces parecidas á las maltesas son casi exclusivas en los escudos; en uno de ellos hay dos dispuestas en sentido vertical, y en el otro las mismas dos, diagonalmente, de izquierda á derecha, hallándose interceptadas por un doble zig-zag combinado, que baja en la diagonal contraria. De los personajes que llevan los escudos, no aparece más que parte de las piernas con indicación de los pies, marchando ambos hacia la derecha. Sus caras están trazadas sencillamente. La cabeza adornada con una diadema (como me parece haberlo demostrado en el cap. XIV, figuras [96] y [97]) y debajo de estas, dos triangulillos indicarían grandes aros.»
Ambrosetti no aserto á clasificar esta y demás imágenes humanas idolátricas labradas, sobre láminas, discos y planchas de cobre y bronce.
Estos dioses-imagen se dominaban Caylles, y eran protectores de las sementeras, como las varitas emplumadas de que hemos tratado en otra ocasión.
Lafone Quevedo, por su parte, insinuó esta clasificación[282].
Fúndase ella en la siguiente, interesante noticia de Lozano[283]: «A otros ídolos que llamaban Caylle (veneraban los Calchaquíes), cuyas imágenes labradas en láminas de cobre traían consigo, y eran las joyas de su mayor aprecio; y así dichas láminas, como las varitas emplumadas, las ponían con grandes supersticiones en sus casas, en sus sementeras, y sus Pueblos, creyendo firmemente que con estos instrumentos vinculaban á aquellos sitios la felicidad, sobre que decían notables desvaríos, y que era imposible se acercase por allí la piedra, la langosta, la epidemia ni otra alguna cosa que les pudiese dañar.»
Estos Caylles vemos, por la cita de Lozano, que son protectores de las sementeras, pareciendo, en términos generales, poseer las misma virtudes que las Mamazaras y Huazas, de que antes nos ocupamos. Son, por tanto, las láminas, discos y planchas que los contienen labrados, amuletos propiciatorios de la lluvia; y de la oración del Padre Molina[284] resulta que Caylle, varón ó hembra, es un nombre ó atributo del Viracocha acuático, sinónimo de Imaymana, ese gran «hacedero de todas las cosas.» La oración de Molina, dice:
Aticci Viracochan, Caylla Viracochan[285] tocapu acnupu Viracochan, camac Churac cari cachuy uarmicachun nispa llutac, etc.
Fig 75. Cachi (Salta)
½ tam. nat.