Este Caylla Viracochan aparece comprobado en el disco de Lafone Quevedo ([Fig. 71 B]), cuya figura central es un Huiracocha y un Caylla, puesto que es una imagen labrada en una lámina de cobre.
El Caylle ó Caylla es, pues, un dios de la lluvia, protector de las cosechas; y para que no abriguemos duda alguna al respecto, reproduzcamos la placa con Caille de la [Figura 75].
En esta interesante lámina vemos al dios-imagen, cuya cabeza sobresale de la placa, con su cuello largo, luciendo un collar de tres vueltas; de sus hombros á la cintura, el cuerpo aparece cortado por dos líneas en forma de X, ó cruz decussata; en el vientre abultado, dos líneas transversales forman distintamente una Cruz, con ojos Imaymanas en triángulo entre sus brazos; en el espacio inferior, un arco de óvalo, dividido por una línea, indica el órgano genital femenino del ídolo. Lo más curioso son sus largos brazos doblados, en actitud de adoración, desprendidos de sus hombros, terminados aquellos en manos que portan, cada una, gajos de árbol al parecer, cuyas ramas concluyen en circulillos, que deben ser frutas. Se trata quizá de plantas de maíz ó Zara, lo que es indiferente á nuestro propósito, pues lo único que nos interesa es dejar establecido que ha querido reproducirse un vegetal, para demostrar acabadamente que el dios-imagen es protector de la agricultura, al mismo que se invoca en el acto propiciatorio á la Madre Tierra para que llueva, para que lo sembrado fructifique, para que no caiga piedra, ni sobrevengan heladas; ó como dice el calchaquí:
Amata inapa Suceda angacho: Adyita pococho, Amataj casacho: Kusiya ¡Kusiya!
Fig 76. 1⁄5 tam. nat. Col. Zavaleta.
Nada más natural, entonces, que estos Caylles, ó dioses propiciatorios de las buenas cosechas, lleven labradas en sus cuerpos las insignias cruciformes atmosféricas, quedando así establecido una vez más que la Cruz es símbolo de lluvia.
Observemos, finalmente, que cuando los rostros ó representaciones de Caylles son sencillos y varios, aparecen distribuidos en Cruz sobre el disco, como en el caso de la [Fig. 76]; lo mismo en el de la [Fig. 77], en la que se ven las dos de las caras laterales sustituidas por dos serpientes-rayos. Esto demuestra nuevamente su equivalencia atmosférica; las caras superior é inferior van adornadas con esas espirales del trueno ó del ruido que produce, lo que también es revelador[286].