Sobre estas tres piedras acuáticas aparecen reproducidas cruces, en el interior de tres figuras formadas por líneas curvas: esas figuras son cochas, ó depósitos de agua llovida, de los cuales salen canales, como se vé perfectamente bien en la [Fig. 80], y muy especialmente en la 81. Las cruces en estos tres casos, que recuerdan las cuerdas en Cruz en el lago de Batchué, expresan, de una manera que no deja lugar á dudas, que las cochas ó los estanques están llenos de agua de lluvia, y que los animales figurados tienen qué beber.

Es de advertir que las cochas (generalmente circulares) en las Figs. [81] y [82] han tomado formas de rosetas: así lo exijía al artista la figuración cruciforme, pues que las rosetas mismas tienen forma de cruces; además, como se verá en la plancha del Pachacuti, rosetas son los símbolos de las «nubes, niebla ó pocoy».

Fig 79. Gran roca grabada
en Condorhuasi.

Una cuarta roseta con Cruz aparece como detalle en el penúltimo de los petroglyfos, más adelante reproducido ([Fig. 89]), de Cerro Negro (Tinogasta), para dejar sentado que estas figuraciones no son casuales.

En el petroglyfo de la [Fig. 79], y contigua á un grupo de canales y á otro de cochas, aparece una figura como escudo, con una Cruz al interior del óvalo del mismo: esa figura, sin duda, no es tal escudo, sinó una cocha regular, unida á otra como corazón, á la parte superior.

Para que no se crea que nuestras afirmaciones carecen de sólido fundamento, aparte de lo que los petroglyfos mismos nos indican, véase en la plancha del Pachacuti ([Fig. 21]), á la derecha de la pareja humana, de qué manera éste, como lo dijimos, representa á mama-cocha, valiéndose de una figura «corazonada», formada por líneas curbas, de la cual sale una recta, que termina en un círculo (canal y estanque, estos últimos).

El gran petroglyfo de Quilmes, de la [Fig. 83], es muy interesante. Las figuras circulares, que aparecen de blanco sobre fondo negro, son morterillos calados en la roca, de dos y más centímetros de diámetro, por alguna profundidad. Tales morterillos demuestran de una manera concluyente que los círculos grabados de otras petrografías son equivalentes á los mismos, ó sean depósitos de agua. Los morterillos de la piedra votiva serían llenados de líquido, á fin de que éste se evaporase con el sol, llamándose así por simpatía á las nubes y á la lluvia. Varios de esos morterillos están unidos por grabados como canaletas,—las acequias de que dimos cuenta.