En la lámina de detalles de un petroglyfo de la Puerta del mismo Ampajango ([Fig. 87]), se vé una Cruz latina, cuyo palo superior y brazos laterales terminan también en depósitos de agua. Esta Cruz aparece grabada en parte sobre el cuerpo de una figura zoomorfa, al parecer atmosférica, si se tiene en cuenta que ofrece el mismo aspecto de las Huayrapucas de la [Fig. 27] (Cap. IV), y entre grupos de andenes. Un detalle muy interesante en el petroglyfo, es el de la figura cuadrangular de la izquierda, ó andén regular, de cada uno de cuyos ángulos sale grabada una Cruz (el andén lleva tres puntos internos). Las cruces, en este caso, aparecen sustituidas á los círculos de la figura cuadrangular de encima.
El último de los detalles de dos petroglyfos de Cerro Negro, más adelante reproducidos en la [Figura 89], es un cuadrado (seguramente andén), cuyas diagonales grabadas se cortan en Cruz. Encima del cuadrado vése también un pequeño símbolo, con brazos y palo superior arbolados. No lejos de este cuadrado están figurados un árbol [304] y dos canales, con sus estanques respectivos, lo que dá una idea cabal de andén cultivado.
Fig. 27. Vasija Ambato y su desarrollo.
Colección Quiroga.
En el capítulo anterior ([Fig. 73]), reprodujimos un curioso escudo, con el signo cruciforme en medio. Es un detalle de una interesante piedra grabada, que lleva el no. 112 de nuestra colección. Encuéntrase parada, mirando al naciente, en las cercanías de Andaguala, y es conocida en los valles con el nombre de «Piedra Pintada del Portezuelo»[305].
En el petroglyfo de la [Fig. 88], de Ampajango, vemos reproducidas varias figurillas humanas, grabadas de una manera convencionalmente primitiva, con el trazado de líneas rectas y curbas que se cortan entre sí, figurando el cuerpo, los brazos, con sus manos y el cuello, y las piernas á la parte inferior. Esas figurillas aparecen con los brazos abiertos, perpendiculares á la línea del cuerpo, de suerte que toman proporciones cruciformes, especialmente las dos primeras de la izquierda, que no parecen otra cosa sino cruces[306]. En el [petroglyfo 85], dos ejemplares se repiten, como en numerosos casos, pues tal suele ser la manera cómo suelen reproducirse las figurillas humanas.
Fig 88. Petroglyfo de Ampajango.