En la alfarería funeraria,—urnas, ó pucos que les sirven de tapa y de objetos complementarios de culto,—sabemos que, dado el carácter determinado de tal alfarería, sólo figuran en ella animales ó seres que producen la lluvia ó que tienen acción directa ó indirecta sobre el fenómeno meteorológico,—razón por la cual son tan profusas las representaciones de serpientes y de suris. Pues bien: el sapo aparece, así mismo, y debió forzosamente aparecer, entre las complicadas figuraciones simbólicas de las urnas y los pucos, y á veces en los campos preferidos para pintar serpientes y suris, detalle interesante y concluyente, que nos revela que el minucioso cuanto intencionado artista indio sustituía, por algún motivo especial fundado en la creencia popular, el sapo al reptil y al ave sagrados.

Fig. 90. Urna de Sta. María
Col. Max. Schmidt.
Fig. 91. Urna de San José
Esp. Ambrosetti.

Dos curiosas urnas funerarias de Santa María y de San José (Figs. [90] y [91]), demuestran el aserto que dejamos apuntado. En la urna de la [Fig. 90], á la parte ventral de la misma, y en los campos que dejan los arcos de los brazos de la representación general antropo-zoomorfa, vénse simbólicamente reproducidos dos sapos ó ranas, con sus cuerpos formados por losanges reticulados, provistos en los ángulos superiores de dobles cabezas triangulares con los puntos de los ojos, y saliendo de los ángulos laterales, para arriba y para abajo, las manos y las patas, con cuatro dedos cada miembro. Es exactamente en estos mismos campos en los que se reproducen los emplumados suris, con sus cuerpos ajedrezados, lo que también se repite en los de los batracios; aquellos campos, son los campos atmosféricos, contiguos al vaso del Trueno. Como se vé, al artista ó sacerdote indio ha sido indiferente pintar sapos ó suris en tales lugares, lo que quiere decir que tanto los unos como los otros llaman á la lluvia, y representan á la nube ó tienen acción directa sobre ella[312]. En la urna de la [Fig. 91], en el cuello de la misma, y bajo el arco de las cejas funerarias del figurón biforme, aparece un sapo ó rana, esta vez de cuerpo oval, con los puntos del agua y las guardas espirales en su interior, enseñando su cabeza de triángulos dobles con los puntos de los ojos, y sus manos y patas (de sólo tres dedos) indicados por líneas quebradas. Es este campo del cuello, igualmente, el lugar en que siempre figura la serpiente, símbolo del rayo, y por ende de la lluvia; y para que el hecho de la sustitución sea doblemente llamativo, tenemos que en el campo opuesto de la derecha está figurada una gran serpiente, en forma de S, cuyas estremidades terminan en dobles cabezas flamígeras triangulares. Debajo del sapo, y en el campo contiguo á la boca, repítense de nuevo las figuraciones ofídicas.

Fig. 37. Urna de
Fuerte Quemado
Colección Quiroga.
Fig. 38. Dibujo central
anterior de una urna de
Sta. María.—Museo Nacional.

Fig 50. Urna funeraria.
Tafí Museo Nacional.

Un hecho que debemos apresurarnos á apuntar, para que no pase inadvertido, es el de que las cabezas de los batracios en cuestión, así como las de otros que á continuación se reproducirán, son exactamente iguales á las cabezas simbólicas de las serpientes, figuradas en el primer caso hasta con los ganchos espirales que suelen llevar como apéndice las segundas (Véanse los sapos de las Figs. [91] y [92] y las cabezas de serpiente de esta última y de las Figs. [37], [38] y [50]. Cap.VI). Esta particularidad parece demostrar que el sapo simbólico tiene atributos de la serpiente-rayo, ó, lo que es lo mismo, que el sapo es seguramente uno de los símbolos con que se representa uno de tantos fenómenos de la tormenta: la lluvia misma, posiblemente, ó la piedra ó granizo, por ser sólidos[313].