APÉNDICES.
I.
LOA DE LA COMEDIA.
(DE EL VIAJE ENTRETENIDO DE AGUSTÍN DE ROJAS. MADRID, 1603.)
| Aunque el principal intento |
| Con que he salido acá fuera |
| Era sólo de alabar |
| El uso de la comedia; |
| Sus muchas prerrogativas, |
| Requisitos, preeminencias, |
| Su notable antigüedad, |
| Dones, libertad, franquezas, |
| Entiendo que bastará |
| No hacer para su grandeza |
| Catálogo de los reyes |
| Que con sus personas mesmas |
| La han honrado, y se han honrado |
| De representar en ella; |
| Saliendo siempre en teatros |
| Públicamente en mil fiestas, |
| Como Claudio, emperador, |
| Lo acostumbraba en su tierra, |
| Heliogábalo, Nerón, |
| Y otros príncipes de cuenta; |
| Sino de aquellos varones, |
| Que con la gran sutileza |
| De sus divinos ingenios, |
| Con sus estudios y letras, |
| La han compuesto y dado lustre |
| Hasta dejarla perfecta, |
| Después de tan largos siglos |
| Como há que se representa. |
| Y donde más ha subido |
| De quilates la comedia |
| Ha sido donde más tarde |
| Se ha alcanzado el uso de ella; |
| Que es en nuestra madre España, |
| Porque en la dichosa era |
| Que aquellos gloriosos reyes, |
| Dignos de memoria eterna, |
| Don Fernando é Isabel |
| (Que ya con los santos reinan), |
| De echar de España acababan |
| Todos los moriscos que eran |
| De aquel reino de Granada, |
| Y entonces se daba en ella |
| Principio á la Inquisición, |
| Se le dió á nuestra comedia. |
| Juan de la Encina el primero, |
| Aquel insigne poeta, |
| Que tanto bien empezó, |
| De quien tenemos tres églogas |
| Que él mismo representó |
| Al almirante y duquesa |
| De Castilla y de Infantado, |
| Que estas fueron las primeras. |
| Y para más honra suya |
| Y de la comedia nuestra, |
| En los días que Colón |
| Descubrió la gran riqueza |
| De Indias y Nuevo-Mundo, |
| Y el Gran-Capitan empieza |
| A sujetar aquel reino |
| De Nápoles y su tierra, |
| Á descubrirse empezó |
| El uso de la comedia, |
| Porque todos se animasen |
| Á emprender cosas tan buenas, |
| Heróicas y principales, |
| Viendo que se representan |
| Públicamente los hechos, |
| Las hazañas y grandezas |
| De tan insignes varones, |
| Así en armas como en letras; |
| Porque aquí representamos |
| Una de dos: las proezas |
| De algún ilustre varón, |
| Su linaje y su nobleza, |
| Ó los vicios de algún príncipe, |
| Las crueldades ó baxezas, |
| Para que al uno se imite, |
| Y con el otro haya enmienda; |
| Y aquí se ve que es dechado |
| De la vida la comedia. |
| Que como se descubrió |
| Con aquélla nueva tierra, |
| Y Nuevo-Mundo el viaje |
| Que ya tantos ver desean, |
| Por ser de provecho y honra, |
| Regalo, gusto y riquezas, |
| Así la farsa se halló |
| Que no es de menos que aquesta. |
| Desde el principio del mundo |
| Hallada, usada y compuesta |
| Por los griegos y latinos |
| Y otras naciones diversas: |
| Ampliada de romanos, |
| Que labraron para ella |
| Teatros y coliseos, |
| Y el anfiteatro, que era |
| Donde se encerraban siempre |
| Á oir comedias de estas |
| Ochocientas mil personas, |
| Y otras que no tienen cuenta: |
| Entonces escribió Plauto |
| Aquella de su Alcumena; |
| Terencio escribió su Andria, |
| Y después con su grandeza |
| Los sabios italianos |
| Escribieron muchas buenas; |
| Los ingleses ingeniosos, |
| Gente alemana y flamenca, |
| Hasta los de aqueste tiempo, |
| Que, ilustrando y componiéndola |
| La han ido perfeccionando |
| Así en burlas como en veras. |
| Y porque yo no pretendo |
| Tratar de gente extranjera, |
| Sí de nuestros españoles |
| Digo que Lope de Rueda, |
| Gracioso representante, |
| Y en su tiempo gran poeta, |
| Empezó á poner la farsa |
| En buen uso y orden buena; |
| Porque la repartió en actos, |
| Haciendo introito en ella, |
| Que ahora llamamos loa, |
| Y declaraba lo que eran |
| Las marañas, los amores, |
| Y entre los pasos de veras, |
| Mezclados otros de risa, |
| Que porque iban entre media |
| De la farsa, los llamaron |
| Entremeses de comedia; |
| Y todo aquesto iba en prosa |
| Más graciosa que discreta. |
| Tañían una guitarra, |
| Y ésta nunca salía fuera, |
| Sino adentro, y en los blancos, |
| Muy mal templada y sin cuerdas; |
| Bailaba á la postre el bobo, |
| Y sacaba tanta lengua |
| Todo el vulgacho, embobado |
| De ver cosa como aquella. |
| Después, como los ingenios |
| Se adelgazaron, empiezan |
| Á dejar aqueste uso, |
| Reduciendo los poetas |
| La mal ordenada prosa |
| En pastoriles endechas; |
| Hacían farsas de pastores, |
| De seis jornadas compuestas, |
| Sin más hato que un pellico, |
| Un laúd, una vihuela, |
| Una barba de zamarro, |
| Sin más oro ni más seda. |
| Y en efecto, poco á poco |
| Barbas y pellicos dejan, |
| Y empiezan á introducir |
| Amores en las comedias, |
| En las cuales ya había dama, |
| Y un padre que aquesta cela. |
| Había galán desdeñado, |
| Y otro que querido era. |
| Un viejo que reprendía, |
| Un bobo que los acecha, |
| Un vecino que los casa, |
| Y otro que ordena las fiestas. |
| Ya había saco de padre, |
| Había barba y cabellera, |
| Un vestido de mujer, |
| Porque entonces no lo eran |
| Sino niños: después de esto, |
| Se usaron otras sin estas |
| De moros y de cristianos |
| Con ropas y tunicelas; |
| Estas empezó Berrio; |
| Luego los demás poetas |
| Metieron figuras graves, |
| Como son reyes y reinas. |
| Fué el autor primero de esto |
| El noble Juan de la Cueva: |
| Hizo del padre tirano, |
| Como sabéis, dos comedias. |
| Sus Tratos de Argel Cervantes, |
| Hizo El Comendador Vega, |
| Sus Lauras y El bello Adonis |
| Don Francisco de la Cueva, |
| Loyola aquella de Audalla, |
| Que todas fueron muy buenas; |
| Y ya en este tiempo usaban |
| Cantar romances y letras, |
| Y esto cantaban dos ciegos |
| Naturales de sus tierras: |
| Hacían cuatro jornadas, |
| Tres entremeses en ellas, |
| Y al fin con un bailecito |
| Iba la gente contenta. |
| Pasó este tiempo, vino otro, |
| Subieron á más alteza; |
| Las cosas ya iban mejor; |
| Hizo entonces Artieda |
| Sus Encantos de Merlín |
| Y Lupercio sus tragedias. |
| Virués hizo su Semíramis, |
| Valerosa en paz y en guerra: |
| Morales su Conde loco, |
| Y otras muchas sin aquestas. |
| Hacían versos hinchados, |
| Ya usaban sayos de telas |
| De raso de terciopelo, |
| Y algunas medias de seda. |
| Ya se hacían tres jornadas |
| Y echaban restos en ellas; |
| Cantaban á dos y á tres |
| Y representaban hembras. |
| Llegó el tiempo que se usaron |
| Las comedias de apariencias, |
| De santos y de tramoyas, |
| Y entre estas farsas de guerras |
| Hizo Pedro Díaz entonces |
| La del Rosario, y fué buena; |
| San Antonio Alonso Díaz, |
| Y al fin no quedó poeta |
| En Sevilla que no hiciese |
| De algún santo su comedia: |
| Cantábase á tres y á cuatro; |
| Eran las mujeres bellas; |
| Vestíanse en hábito de hombre, |
| Y bizarras y compuestas, |
| Á representar salían |
| Con cadenas de oro y perlas. |
| Sacábanse ya caballos |
| Á los teatros, grandeza |
| Nunca vista hasta este tiempo, |
| Que no fué la menor de ellas. |
| En efecto este pasó, |
| Llegó el nuestro, que pudiera |
| Llamarse el tiempo dorado, |
| Según el punto en que llegan |
| Comedias, representantes, |
| Trazas, conceptos, sentencias, |
| Inventivas, novedades, |
| Música, entremeses, letras, |
| Graciosidad, bailes, máscaras, |
| Vestidos, galas, riquezas, |
| Torneos, justas, sortijas, |
| Y al fin cosas tan diversas |
| Que en punto las vemos hoy, |
| Que parece cosa incrédula |
| Que digan más de lo dicho |
| Los que han sido, son y sean. |
| ¿Qué harán los que vinieren, |
| Que no sea cosa hecha? |
| ¿Qué inventarán, que no esté |
| Ya inventado? Cosa es cierta. |
| Al fin la comedia está |
| Subida ya en tanta alteza, |
| Que se nos pierde de vista: |
| ¡Plega á Dios que no se pierda! |
| Hace el sol de nuestra España, |
| Compone Lope de Vega, |
| La fénix de nuestros tiempos |
| Y Apolo de los poetas, |
| Tantas farsas por momentos, |
| Y todas ellas tan buenas, |
| Que ni yo sabré contarlas, |
| Ni hombre humano encarecerlas. |
| El divino Miguel Sánchez, |
| ¿Quién no sabe lo que inventa, |
| Las coplas tan milagrosas, |
| Sentenciosas y discretas |
| Que compone de contino, |
| La propiedad grande de ellas, |
| Y el decir bien de ellas todos, |
| Que aquesta es mayor grandeza? |
| El jurado de Toledo, |
| Digno de memoria eterna, |
| Con callar está alabado, |
| Porque yo no sé aunque quiera. |
| El gran canónigo Tárraga, |
| Apolo, ocasión es esta, |
| En que si yo fuera tú, |
| Quedara corta mi lengua. |
| El tiempo es breve y yo largo; |
| Y así he de dejar por fuerza |
| De alabar tantos ingenios |
| Que en un sin fin procediera; |
| Pero de paso diré |
| De algunos que se me acuerdan, |
| Como el heróico Velarde, |
| Famoso Micer Artieda; |
| El gran Lupercio, Leonardo, |
| Aguilar el de Valencia, |
| El licenciado Ramón, |
| Justiniano, Ochoa, Zepeda, |
| El licenciado Mexía, |
| El buen Don Diego de Vera |
| Mescua, Don Guillén de Castro, |
| Liñán, Don Félix de Herrera, |
| Valdivielso y Almendarez, |
| Y entre muchos, uno queda: |
| Damián Salustio del Poyo, |
| Que no ha compuesto comedia |
| Que no mereciese estar |
| Con las letras de oro impresa, |
| Pues dan provecho al autor |
| Y honra á quien las representa. |
| De los farsantes que han hecho |
| Farsas, loas, bailes, letras, |
| Son Alonso de Morales, |
| Grajales, Zorita, Mesa, |
| Sánchez, Ríos, Avendaño, |
| Juan de Vergara, Villegas, |
| Pedro de Morales, Castro, |
| Y el del hijo de la tierra, |
| Caravajal, Claramonte, |
| Y otros que no se me acuerdan, |
| Que componen, y han compuesto |
| Comedias muchas y buenas. |
| ¿Quién á todos no conoce? |
| ¿Quién á su fama no llega? |
| ¿Quién no se admira de ver |
| Sus ingenios y elocuencia? |
| Supuesto que esto es así, |
| No es mucho que yo me atreva |
| Á pediros en su nombre, |
| Que por la gran reverencia |
| Que se les debe á sus obras, |
| Mientras se hacen sus comedias, |
| Que las faltas perdonéis |
| De los que las representan. |
II.