[17] Sir H. Jones Brydges, Mission to the court of Persia. London, 1834, vol. I, págs. 124 y siguientes.

[18] Palabra de origen griego, que significa acción de cantar solo, aria.—(N. del T.)

[19] Aristót., de Poét., cap. 4.º, 6.—Dióg., Laert. Plat., lib. III, 56.

[20] Distintas denominaciones de los actores, según representaban papeles de dioses, héroes ó sátiros, y más tarde de personajes privados.—(N. del T.)

[21] Carlos Magnin, en sus Origenes du Theatre (París, 1838), tomo I, trata con extensión de este punto, si bien la primera parte de su obra, que tanto promete, sólo habla exclusivamente del teatro antiguo, y no hay que abrigar la más leve esperanza de que aparezcan algún día los restantes volúmenes que faltan. De aquí que le debamos importantes indicaciones, relativas al método que debe seguir el investigador de los primeros albores del drama.

[22] Tertul., Ad nationes, lib. I, cap. 10.—Martial, De spectaculis. Epigr. 7.

[23] Aunque la Historia secreta de Procopio, protegido de Belisario y prefecto de Constantinopla bajo Justiniano, que cita el Sr. Schack, es de grande interés para los que desean conocer á fondo el reinado del gran legislador de Oriente, debe tenerse en cuenta que tampoco merecen entero crédito sus infames y ocultas venganzas de los que tanto lo favorecieron antes, las cuales prueban el extremo de degradación á que llegan á veces los hombres, y las incalculables contradicciones á que los arrastran el interés, la adulación, el miedo y la rabiosa ira.—(N. del T.)

[24] V. las Anécdotas en el lib. IX de Suidas, tomo III de Kuster, y las Menagina, tomo III, páginas 254 á 259.

[25] Tertul., De idolatría, cap. 2.º, y Passión.

[26] Tertul., De spectaculis.