[64] También en una crónica antigua de Milán se habla de un teatro, super quo histriones cantabant sicut modo cantatur in Rolando et Oliverio. Finito cantu, bufoni et mimi in citharis pulsabant et decenti motu corporis se circumvolvebant. (En el cual cantaban los histriones como ahora se canta en Rolando y Oliverio; y acabado el canto, los bufones y mímicos pulsaban las cítaras y danzaban en círculo moviendo sus cuerpos con decencia.)—(T. del T.)—Muratori, Antiquitates Italiæ, tomo II, pág. 840.
[65] Muratori, l. c.—Du Fresne dice en su Gloss., que mimus, en el latín de los monjes, sólo significaba el músico; lo cual, en tal extensión, es indudablemente falso. Aunque ya esta voz hubiese perdido la significación estricta, que tuvo entre los romanos, muchos documentos que la usan, especialmente cuando hablan de spectacula mimorum, no indican ni con mucho que los mimi de la Edad media cantasen haciendo gestos mímicos, ni que expusiesen sus relaciones ni aun semi-dramáticamente. La palabra histriones, que se encuentra con tanta frecuencia en las obras de la Edad media, alude más claramente á representaciones dramáticas, aunque sin determinar su especie ni forma.
[66] Capit., lib. V, cap. 388, pág. 1509 de Heineccio: Si quis ex scenicis vestem sacerdotalem aut monasticum vel mulieris religiosæ, vel qualiscumque ecclesiastico statu similem indutus fuerit, corporoli pœna subsistat et exilio tradatur. (Si alguno de los que salen á la escena vistiere hábito sacerdotal, ó monástico, ó de monja ó de otro cualquier estado eclesiástico, sufra pena corporal y sea desterrado.)
[67] Herm., Contracti Chronicon.—Schmid, Historia de Alemania, tomo II, pág. 367. De la voz latina joculator viene la francesa jongleur y la española joglar. Parecía natural que hablásemos ahora de los cantores y mimos que llevaron dichos nombres; pero no lo hacemos, porque siendo este punto muy interesante para conocer los orígenes del teatro español, hemos preferido dejarlo para más adelante.
[68] Du Chesne, Scr. hist. Franc., tomo II, pág. 279.—Joh. Sal., lib. I, cap. 8.º, De nugis curialium.
| For I am siker there be sciences |
| By which men make divers aparences |
| Soche as these sotill tragetores playe, |
| For oft at festis hare I well heard saie, |
| That tragitors within an halle large, |
| Have made to come in watir and a barge |
| And in the halle rowin up and dound; |
| Sometime hath semid come a grim lioun; |
| And sometime flouris spring as in a mede; |
| Sometime a vine and grapis white and rede; |
| Sometime á castill all of lime and stone, |
| And when'hem likid voidin'hem anon; |
| Such semid to every maun'is sight. |
| Chaucer's works, pág. 111. |
(Porque estoy seguro de que hay ciencias que enseñan á los hombres á evocar ciertas apariciones, semejantes á las de los sutiles trágicos, que, según he oído decir, llenan de agua en sus funciones un ancho salón y traen á él una barca que navega á uno y otro lado, y á veces parece que se presenta un león terrible, y otras que florece la primavera como en un prado, ya figurando blancas uvas ó rojos racimos, ya castillos de tierra y piedra, que desaparecen á su antojo, y tales que cualquiera afirmaría verlos.)—(T. del T.)
[70] Así se comprende que algunos piensen que los mimi, histriones y joculatores de la Edad media (denominados singari, scirno (scurra), sprangari y goukalari en los glosarios de los siglos ix y x) son los sucesores degenerados de los antiguos bardos, fundándose, al menos en cuanto á ciertas especies de cantores, en documentos decisivos, como, v. gr., en el inserto en Witich, corb. I, pág. 636, en donde dice que inito certamine tanta cæde Franci mulctati sunt, ut a mimis declamaretur, ubi tantus ille infernus esset, qui tantam multitudinem cæsorum capere posset.—(Comenzada la batalla murieron tantos francos, que los mimos declamaban admirándose de que hubiese un infierno tan vasto, que pudiera contener tanta muchedumbre de muertos.)—(T. del T.)—La costumbre á que aluden estas palabras, de llevar cantores á las batallas, venía sin duda por tradición de la más remota antigüedad germánica.
[71] Sabido es que muchos arqueólogos han sostenido la opinión de que la fiesta de Navidad provino de la Brumal romana de 24 y 25 de diciembre, ó de la consagrada al sol. V. á Wernsdorf, De orig. solemn. natal. Chr. ex festivitate Natalis Invicti, Viteberg, 1757, IV.