Farsa sobre el Matrimonio, para representarse en bodas, en la cual se introducen un pastor y su mujer y su hija Mencía desposada, un fraile y un maestre de quebraduras. Medina del Campo, 1530.
Farsa llamada Cornelia, en la cual se introducen las personas siguientes: un pastor llamado Benito, y otro llamado Antón, y un rufian llamado Pandulfo, y una mujer llamada Cornelia, y un escudero su enamorado, donde hay cosas bien apacibles para oir, hecha por Andrés Prado, estudiante. Medina del Campo, por Juan Godinez de Millis, año 1637.
Coloquio. En las presentes coplas se trata como una hermosa doncella, andando perdida por una montaña, encontró un pastor, el cual vista su gentileza se enamoró de ella, y con sus pastoriles razones la requirió de amores, á cuya recuesta ella no quiso consentir, y después viene un salvaje á ellos, y todos tres se conciertan de ir á una ermita que allí cerca estaba á hacer oración á Nuestra Señora. Vistas y examinadas, y con licencia, impresas en Valladolid, año 1540.
[250] Así, por ejemplo, encontré entre los manuscritos en la biblioteca Colombina de Sevilla, La Representación de la parábola de San Mateo á los 20 Cap. de su Sagrado Evangelio, la cual se hizo y representó en Toledo en la fiesta del Santo Sacramento por la Santa Iglesia, año de 1548; y en la colección del Sr. D. Agustín Durán una Comedia de los Cautivos, sin fecha, pero al parecer, anterior á 1550.
Para la historia del teatro de este período ofrece un dato curioso la Historia general (manuscrita) de la Compañía de Jesús de Andaluzía por el padre Martín de Roc y Juan de Santibañez. En su lib. I, cap. XVIII, se cuenta con fecha del año 1554 lo siguiente del padre Pedro de Acevedo: Con estilo y nombre de comedias ensenó al pueblo á reconocer sus vicios en personas agenas y enmendarlas en las propias suyas. Trocó los teatros en púlpitos y despidió á los hombres de sus representaciones más corregidos. El argumento y materia daban las tragedias del mundo y los desastrados fines de la vanidad; era el fin de ello no engañar ó entretener el tiempo, sino desengañar las almas y remediarlas.
[251] Sandoval, Historia de Carlos V.—Calvete, Viaje del príncipe D. Felipe.
[252] Hijos de Sevilla, ilustres en santidad, letras, armas, artes ó dignidad; por D. Fermín Arana de Varflora. Sevilla, 1791.
[253] Diego de Colmenares, Historia de Segovia, capítulo 41, pág. 516.
[254] Cartas de Antonio Pérez; París, 1624, pág. 151.—Segundas cartas; pliego 186.
[255] Herrera en su Historia general del mundo, lib. VII, cap. 12, y Cabrera en su Historia de Felipe II; lib. V, caps. 9.º y 17, testifican que la corte de Felipe II se fijó en Madrid el año de 1560.—Deben, pues, rectificarse los errores que acerca de esto se leen en Quintana, Grandezas de Madrid, lib. III, cap. 25, y en Pellicer, Tratado histórico, etc., P. I, pág. 40.