»Don Luis. En la fiesta passada deprendí el modo de componer un libro: faltame por saber aora el estilo que tengo de seguir en la Comedia.

»Doctor. Esse punto nos diera en que entender, si el arte tuviera lugar en este siglo. Plauto y Terencio fueran, si vivieran oy, la burla de los teatros, el escarnio de la plebe, por aver introduzido quien presume saber más[55], cierto genero de farsa menos culta que gananciosa. Sucesso de veinte y quatro horas, ó quando mucho de tres dias, avia de ser el argumento de cualquier Comedia, en quiē assentara mejor propiedad y virisimilitud. Introduzianse personas ciudadanas: esto es, comunes: no Reyes ni Principes, con quien se evitan las burlas por el decoro que se les deve. Aora consta la Comedia (ó sea como quieren representación), de cierta miscelanea, donde se halla de todo. Graceja el lacayo con el señor, teniendo por donaire la desverguenza. Pierdese el respeto á la honestidad, y rompen las leyes de buenas costumbres el mal exemplo, la temeridad, la descortesía. Como cuestan tan poco estudio, hazen muchos muchas, sobrando siempre animo para mas, á los mas timidos. Alli como gozques gruñen por invidia, ladran por odio, y muerden por venganza. Todo charla, paja todo, sin nervio, sin ciencia ni erudicion. Sean los escritos hidalgos; esto es, de mas calidad que cantidad, que no consiste la opinion de sabio en lo mucho, sino en lo bueno.

»Dos caminos tendreis por donde endereçar los passos comicos en materia de trazas. Al uno llaman Comedia de cuerpo, al otro de ingenio, ó sea de capa y espada. En las de cuerpo, que (sin las de Reyes de Ungria, ó Principes de Transilvania) suelen ser de vidas de Santos, intervienen varias tramoyas, ó aparencias: singulares añagazas, para que reincida el poblacho tres y cuatro vezes, con crecido provecho del Autor. El que publica con acierto esto, que con propiedad se puede llamar Espanta villanos, consigue entero credito de buen convocador, yendose poco á poco estimando, y premiando sus papeles. Ponense las niñezes del santo en primer lugar: luego sus virtuosas acciones, y en la ultima jornada sus milagros y muerte, con que la comedia viene á cobrar la perfecion q̄ entre ellos se requiere.

»Don Luis. La materia es bonissima para principiantes: pues aunque se yerre la traza, y aya descuido en las coplas, no osaran perder el respeto al Santo con gritarla, siendo forzoso tener paciencia hasta el fin.

»Doctor. ¿Como paciencia? Dios os libre de la furia mosqueteril, entre quiē si no agrada lo que representa, no ay cosa segura, sea divina, ó profana. Pues la plebe de negro, no es menos peligrosa desde sus bancos, ó gradas ni menos bastecida de instrumētos para el estorvo de la comedia, y su regodeo. Ay de aquella, cuyo aplauso nace de carracas, cenzerros, ginebras, silvatos, campanillas, zapadores, tablillas de san Lazaro[56]; y sobre todo de vozes y silvos incessables. Todos estos generos de musica infernal resonaron no ha mucho en cierta farsa, llegando la desverguenza á pedir que saliesse á baylar el Poeta, á quien llamaban por su nombre.

»Maestro. ¿Es posible que huvo tan gran desorden? ¿Y que se consintió? ¿Tan mala fué? ¿De que tratava que tanta inquietud concitó en los circunstantes?

»Doctor. No fue entendida ni tuvo nombre señalado, causa de prohijarse muchos de donaire.

»Digo pues, que estas de cuerpo se suelen acertar mas facilmente. Sastre conoci que entre diversas representaciones que compuso, duraron algunas quinze ó veinte dias.

»Isidro. Esse fue el que llamaron de Toledo. Sin saber leer ni escribir, yva haziendo coplas hasta por la calle, pidiendo á Boticarios, y á otros, donde avia tintero y pluma, se las notassen en papelitos[57].

»Doctor. Con tal exemplo bien podiā deshazer la rueda de su inchazon los pavones comicos, considerando quan poco especulativa sea su ocupacion, pues la alcanzan sugetos tan materiales, ingenios tan idiotas. Soy por esso de opinion, sea lo que aveis de componer, de algun varon señalado en virtud. Podreis escojerle á vuestro gusto, leyendo el catalogo de los Santos, cuyas vidas escrivieron varios autores. Sobre todo deveis advertir, no introduzgais en el teatro cosas en demasia torpes, con fin de que ayan de resultar milagros dellas: porque como los hombres prestan mas atencion á lo malo que á lo bueno, quedase mas impreso en la memoria lo que se oyó de mejor gana; así en toda ocasion es justo evitar lo indigno como escandaloso. El uso (antes abuso) admite en las comedias de santidad algunos episodios de amores, menos honesto de lo que fuera razon: no se de que utilidad sean, sino de estragar el exemplo; y de hazer adulterino, y apocrifo lo verdadero. Aplicad toda vigilancia en la seguridad de las tramóyas. Hanse visto desgracias en algunas que alborotaron con risa el concurso: ó quebrandose, y cayendo las figuras, ó parandose, y assiendose quando devian correr con mas velozidad.