Fineza contra fineza.—Parecida por su argumento á la anterior, y, como ella, de invención del autor, aunque la mitología desempeñe también su papel exterior. Ni en su pensamiento ni en su desarrollo es más que mediana. Es posible que la historia de Olimpo y Sofronia, del acto tercero, sea una reminiscencia del Tasso.

Fieras afemina amor.—Desenvuelve las hazañas de Hércules. Las aplicaciones de la maquinaria que hubo de exigir su representación, debieron ser de las más complicadas, porque casi todas las hazañas atribuídas á Hércules aparecen en este drama. Entre otras, trepa á la cima del Parnaso, monta allí en el caballo Pegaso y cabalga en él por los aires, para pelear con el dragón, que guarda las manzanas de las Hespérides. En la loa son los personajes parlantes el águila de dos cabezas de Austria, el fénix, el pavo real, los doce meses del año y los doce signos del Zodiaco. No es grande el mérito de esta obra.

De composición muy semejante á las mitológicas, y con el propósito también de interesar los sentidos por la pompa escénica y por el cambio continuo de decoraciones, son la mayor parte de las comedias, cuyo argumento ha sacado Calderón de novelas y poesías antiguas. Con arreglo á las palabras que leemos en El maestro de danzar,

......Las locuras
De Esplandián y Belianís,
Amadís y Beltenebros,
A pesar de Don Quijote,
Hoy á vivir han vuelto.

Hay motivos para extrañar que el poeta haya llevado á la escena los singulares cuentos de los libros de caballería, y en este concepto se ha observado, en son de burla, que los héroes gigantes y damas encantadas de Amadís y de Esplandián se habían refugiado en el teatro después de expulsarlas Don Quijote de los libros; pero tampoco es posible negar que Calderón ha mejorado esas invenciones desordenadas y fantásticas de los antiguos romances, revistiéndolas de verdadera y más brillante poesía. La acción es indudablemente de carácter épico marcado, y, con arreglo á la índole de estos materiales, prestábanse con dificultad á servir para una composición verdaderamente dramática; pero á pesar de este obstáculo, que se encuentra en las obras de Calderón, correspondientes á esta clase, ¿quién podrá oponerse á renegar del encanto de este mundo romántico y maravilloso, realzado con todas las galas de la poesía y expresado en el lenguaje más florido? Esa brillante magia, á cuya señal surgen de los desiertos castillos suntuosos, coros invisibles que entonan dulces cánticos, y ninfas voluptuosas que estrechan á los guerreros en sus brazos después de sus trabajos; esa ostentación escénica que nos transporta, ya á perfumados jardines, á la sombra de mirtos y naranjos, ya á palacios de oro resplandeciente, ya á islas encantadas; esa multitud de aventuras novelescas en un país maravilloso en que toman forma sensible todos los asuntos de la fantasía; todo esto, junto con una exposición que centuplica sus bellezas con sus ricas y artísticas pinceladas, atrae el espíritu con sus gratísimas imágenes, y lo arrulla, haciéndolo olvidarse de la realidad. Hay en este drama, aunque pertenezca á otro género literario, lo mismo que en los cantos del Ariosto.

La puente de Mantible[116].Calderón—Composición llena de los más extravagantes prodigios. La expedición guerrera de Carlomagno contra el gigante sarraceno, Fierabrás; los combates incesantes entre los caballeros moros y cristianos; el lugar encantado, con su río de verdes orillas; el puente maravilloso, que aparece y desaparece, y el palacio mágico, edificado en la cabeza de un enano de bronce, forman el marco, en cuyo centro se desarrollan los amores de Guido de Borgoña y de Floripes. El primero, con otros caballeros francos, ha caído en manos de Fierabrás, siendo encerrados todos en el castillo encantado para morir al día siguiente. Floripes, hermana de Fierabrás, entra en la prisión de su amante y mata á los carceleros; pero Fierabrás acude corriendo, y pone sitio al castillo para rendir por hambre á su hermana y á los caballeros cristianos. Guido cae prisionero en una salida que hacen, y ya está á punto de sucumbir, á pesar de los ruegos de Floripes, cuando sus compañeros lo libertan, y se abren paso por el ejército de Fierabrás para poner en noticia de Carlomagno la situación apurada de sus pares. El Emperador está separado del territorio sarraceno por un río temible y torrencial, no habiendo en él más que la puente de Mantible, guardada por el gigante Galafre; pero Guido se lanza con su corcel en la corriente, y llega así al lugar ocupado por los cristianos. Sabedor Fierabrás de la huída del caballero, acorre al puente y hace allí cara con sus gigantes, por una parte al Emperador y al ejército cristiano que lo ataca, y por otra á los caballeros del castillo, que lo acometen á las órdenes de su hermana Floripes. La victoria se decide al fin por los cristianos: el puente es hecho pedazos por ellos; Fierabrás cae desde él á los pies del Emperador, amenazándole hasta en su caída; Carlomagno da orden de tratarlo con dulzura, y Floripes da su mano á Guido.

El jardín de Falerina[117].Calderón—Trata de la conocida hazaña de Rolando, de Boyardo, cuando vence el arte mágico de la hada Falerina, y pone en libertad á las damas y caballeros cristianos, presos en su jardín mágico. Este drama se distingue también por su brillante poesía romántica, hablando al alma por la nobleza y ternura de los sentimientos, y por el espíritu verdaderamente caballeresco que en toda ella reina, así como arrebata la imaginación por la pompa y variedad de sus decoraciones.

El castillo de Lindabridis.—Drama en general inmejorable, rebosando en hechos maravillosos, sucesos y casos increíbles, en una palabra, en las magnanimes mensonges de la caballería fantástica. Proviene su argumento del libro célebre de El caballero de Febo, espejo de príncipes y caballeros[118]. La princesa tártara Lindabridis, á quien su hermano ha despojado del trono, no dispone de otro medio para recuperarlo que el hallazgo de un esposo, que aventaje al usurpador en valor y en prudencia. En un palacio encantado atraviesa los aires, recorriendo todos los países, para buscar el marido que necesita. Grande es el número de los que, atraídos por sus encantos y por la suerte codiciada que les aguarda, se creen dignos de alcanzar su mano. Las luchas de los rivales y otras diversas aventuras del caballero Febo y del príncipe Rosicler, enlazadas con la acción principal, llenan esta comedia, que termina con un gran torneo que decide la contienda, y con las bodas de Rosicler y de Lindabridis.

Hado y divisa de Leonido y Marfisa[119].Calderón—Vera Tassis asegura que ésta es la última obra de Calderón, escrita á los ochenta y un años. Sin embargo, el fuego de la imaginación del autor es aquí juvenil, encontrándose pocas faltas, de las que se hallan en las restantes comedias de los últimos años de su vida; como afirma muy acertadamente V. Schmidt, parece que la luz de su poesía, antes de extinguirse, brilla por última vez clara y vigorosa. El argumento, con su varia y rica alternativa de las más diversas imágenes y situaciones; con sus caballeros, tan valerosos y tan inquietos, siempre amando ó peleando, y con sus damas varoniles, se nos presenta al alma como un sueño agradable, respirando dulce soñolencia; los cuadros tan sentidos que en ella se trazan, á la vez que su dicción galana y abundante, ya sublime, ya atrevida, ya dulce, ya agradable, realzan más el encanto de su conjunto. Digna es, por tanto, de ser tratada y explicada más prolijamente.