[49] Caramuel, Primus Calamus, tomo II, pág. 690.

[50] Pellicer, tomo I, pág. 216.

[51] No se vaya á creer que las palabras de esta corte indican que el autor tiene con ella relaciones íntimas, porque la corte, en general, significa sólo la residencia del Monarca.

[52] V., como ejemplo, la que lleva el título de Vida y muerte de San Cayetano, de seis ingenios de esta corte, en el tomo XXXVIII de la gran colección de las Comedias nuevas escogidas.

[53] De un manuscrito de la Real Academia de la Historia, copio la Real orden siguiente, no publicada:

«Quando permití que volviesen las comedias (que se avían suspendido por los desórdenes y relaxación de trajes y representaciones que se avían experimentado), fué con orden precisa que eso se executase con atención muy particular á la reformación de los trajes y á la decencia de las representaciones que se havrá de obserbar, de suerte que no hubiese, ni en lo uno ni en lo otro, cosa alguna que ofendiese la pública honestidad. Y porque he entendido que en esto se falta gravemente en las partes donde se representa, y que los trajes no son con la moderación y ajustamiento que se deve, os ordeno que embiéis órdenes á la Corona en todo aprieto (de suerte que se observen precisa y indispensablemente), que ninguna mujer pueda salir al teatro en hávito de hombre, y que si huviese de ser preciso para la representación que hagan estos papeles, sea con traje tan ajustado y modesto, que de ninguna manera se les descubran las piernas ni los pies, sino que esto esté siempre cubierto con los vestidos ó trajes, que ordinariamente usan, ó con alguna sotana, de manera que sólo se diferenzie el traje de la cintura arriba; imponiéndoles las penas que os pareciere y disponiendo que inviolablemente se executen en las que contravinieren al cumplimiento de la orden referida.—Rubricado de la Real mano de S. M.—Madrid á 1.º de enero de 1653.—Al Vicecanciller de Aragón.»

[54] «Mille comoedias fertur composuise unus, quibus plura peccata invexit in orbem quam mille daemones.» (Un solo, según dicen, compuso mil comedias, desatando con ellas más pecados que mil demonios.)—El gobierno eclesiastico pacífico, y unión de los dos cuchillos pontificio y regio, por D. Gaspar de Villarroel, parte 1.ª, pág. 368.

[55] La condesa d'Aulnoy, con ocasión de una visita, que hizo en Toledo al cardenal Portocarrero, se expresa de este modo: «Cuando volvimos á la habitación del Cardenal, nos llevaron á un salón espacioso, parte del cual estaba ocupado por muchos caballeros, y la otra parte por muchas damas. Levantábase allí un escenario. Extrañé que los caballeros y las damas estuviesen separados por una cortina, que les impedía verse unos á otros, y que, desde la mitad del salón, llegaba hasta la escena. Se nos esperaba para comenzar la comedia, cuyo título era Piramo y Thisbe. La pieza era nueva, y peor que todas las demás que había visto hasta entonces en España. Por último, los actores bailaron muy lindamente, y á las dos no había terminado la función.»—Relación, ya citada, tomo III, pág. 171.

[56] Respecto á las comedias representadas en los conventos, cuenta el compañero del mariscal de Grammont (Journal d'un voyage d'Espagne: París, 1669):

«J'allay à la Messe de Minuit aux Cordeliers, où je me consolay de la perte que j'avois faite de n'estre pas à Madrid, pour voir les comèdies que les Moines représentent chez eux dans le Choeur de leur Eglise cette nuit-la pour se réjouir de la naissance de nostre Seigneur.