[72] Véase el artículo «Gil Vicente» en el apéndice á este tomo.

[73] Calificamos de plagio verdadero y censurable el hecho de publicar comedias ajenas enteras, conservando casi todos sus versos y sin hacer en ellas alteraciones esenciales, como hizo, por ejemplo, Felipe de Godínez con La venganza de Tamar, de Tirso, que, con ligeras alteraciones, ofreció en el teatro como suya. Al hablar de Moreto trataremos de otros casos iguales.

[74] En la Nueva idea de la tragedia, de González de Salas, impresa en 1633, se encuentra el notable pasaje siguiente:

«Alto es su spíritu, i atrebido á la maior empresa; felices son también en las invenciones, floridos en el Stilo, i que naturalmente acometen siempre á enriquecerle i dilatarle. Pero no sé de qué mal astro tocados le han pervertido en estos años postreros de nuestra edad, obscureciéndole, i afeándole de manera que monstros son ia muchos de los partos de sus ingenios, que necessario es religiosamente expiarlos; y consultar para su interpretación los Oráculos, no de otra suerte que si fueran Libros Sibylinos. Con esto los Poetas Lyricos nuestros, que en mi opinión son bentajosos á los Griegos i Latinos, assí se hallan deformados, que en pocos se conosce ia la hermosura i elegancia primera. Los Cómicos están más preservados hasta hoi de esta pestilente influencia, quiera el Hado propicio librarlos de su contagio, quando tienen ia en aquel grado la Comedia, á donde con no pequeña distancia de ninguna manera llegó la de los Antiguos.»

[75] Federico Zimmermann.

[76] Son excepciones de esto, de época anterior, las que se encuentran en algunas comedias de Tirso de Molina, por ejemplo, en la de Escarmientos para el cuerdo, y en algunas de las de Lope de Vega, como en Las bizarras de Belisa.

[77] Véase el siguiente diálogo, especie de duo:

Adolfo. De parte de la nobleza
Yo...

Celio. Y yo de parte del pueblo...

Adolfo. Vengo á saber de los dos...