Alvaro. Que bien se ve que sois mías
En lo poco que duráis.

Clara. Alegrías mal logradas
Antes muertas que nacidas;

Alvaro. Rosas sin tiempo cogidas,
Flores sin sazón cortadas;

Clara. Si rendidas, si postradas
A un ligero soplo estáis,

Alvaro. No digáis que el bien gozáis;

Clara. Pues siendo para perder
Que sintáis es menester,

Alvaro. No es menester que digáis.

Alárgase este doble monólogo tres décimas más, repitiéndose á la letra, al fin de cada una, un verso. Conviene tener presente que el poeta, según se deduce del conjunto de la comedia, se propone tan sólo exponer la libre expansión del alma, no una declamación hablando.

[79] Por ejemplo, en Mujer, llora y vencerás, jornada segunda:

Madama. ¿Quién se atreverá á decir
En lo que llega á oir y ver,
Si tengo que agradecer
O si tengo que sentir?
Pues si tengo que inferir
Quién es dueño de un temor...