[115]

Welche Zauberwildnisz
Fesselt Ohr und Blick?
Blume jedes Bildnisz,
Jedes Wort Musik.
(Platen.)

¿Qué desierto encantado encadena nuestros oídos y nuestros ojos? Una flor es cada imagen, una música cada palabra.

[116] El asunto proviene de la Historia del emperador Carlomagno y de los doce pares de Francia, y de la batalla que hubo Oliveros con Fierabrás, rey de Alejandría (Sevilla, 1528: folio). De esta historia tomó también Don Quijote la receta de su bálsamo incomparable, defendiendo el crédito que merece con las palabras siguientes: «¿Porque qué ingenio puede haber en el mundo que pueda persuadir á otro que no fué verdad lo de la infanta Floripes y Guido de Borgoña; y lo de Fierabrás con la puente de Mantible, que sucedió en tiempo de Carlomagno, que, voto á tal, que es tanta verdad como es ahora de día?» El arreglo más antiguo de la tradición de Fierabrás es la poesía provenzal, copiada de un manuscrito, y publicada por Emmanuel Becker en 1830. Su imitación primera, en prosa, parece ser el romance de Fierabrás Legeant (Geneve, 1478: folio), que existe en la Biblioteca de París, siendo probable que provenga de ésta el libro español antes citado. Ved el Buch der Liebe, de Büdching y Von der Hagen (Berlín, 1809, págs. 36 y siguientes), encontrándose también en la pág. 143 la antigua versión alemana.

[117] El Orlando innamorato, de Boyardo, era conocido en España hacía ya tiempo por dos traducciones en castellano. La más antigua, en prosa, lleva el título de Espejo de caballerías, Sevilla, 1535, 1536; la segunda es de Francisco Garrido de Villena: Alcalá, 1577, y Toledo, 1581. De una de estas traducciones había sacado, sin duda, Lope de Vega su Jardín de Falerina, de que habla en el prólogo de El Peregrino. La poesía se halla en Boyardo, cap. 2.º, canto III, 66 y siguientes, y en el canto V, 18.

[118] Gräszé, en el Lerhrbuch der Litterargeschichte, Band. II, Abth. III, erste Hälfte, págs. 315 y 411, da las noticias bibliográficas más exactas y completas de este libro, tan célebre un tiempo, y traducido á casi todas las lenguas europeas: De los hechos inmortales del caballero del Febo y del príncipe Rosicler, de los dos hijos del gran emperador de Trebacio, así como de los amores, no menos maravillosos, de la muy ilustre princesa Claridiana.

[119] El asunto proviene en lo más esencial del Orlando innamorato, de Boyardo, tomo II, cap. 1.º, 70 y siguientes, y de Ariosto, 36, 26-28, 59 y siguientes; y, aunque con muchas variaciones, hacen sospechar que Calderón no bebió inmediatamente en las fuentes indicadas, sino en libros españoles, en los cuales se desenvolvía la tradición primitiva. La historia de Marfisa, la hermana guerrera de Rudiger (á quien Calderón llama Leonido), se encuentra en Aspramonte, en el lib. VII, no impreso, de los Reali di Francia, y se desenvuelve especialmente en La Marfisa, di P. Aretino S. L. E. A.; Marfisa bizarra, di Gio. Battista Dragrancino da Fano (Venecia, 1531: 4.º), y en Amor di Marfisa, del Danese Cataneo (Venecia, 1562).—V. á V. Schmidt, De las poesías heróicas italianas del ciclo tradicional de Carlomagno, pág. 277.

[120] La traducción francesa más popular de las Etiópicas de Heliodoro, era la de Amiot, que apareció primero en París, en 1549; de ésta dimanaba la española de Fernando de Mena (Alcalá de Henares, 1587), utilizada probablemente por Calderón.

[121] En la edición de Joannis Barclaii Argenis nunc primum illustr. a Theandro Bugnotio (Lugd., Batav., 1664: 2 vols.) se encuentra la clave para comprender las alusiones, con frecuencia bastante obscuras, de esta singular composición dramática.

[122] Escrito lo que antecede, he leído una comedia de Diamante, Cuánto mienten los indicios y Ganapán de desdichas, y su argumento es el mismo que el de la comedia de Calderón, por cuyo motivo hemos de suponer que han dado origen á ambas un suceso verdadero ó alguna novela.