El sacrificio de Efigenia, y
Desagravios de María.
Pero este tomo X no llegó á publicarse, y las comedias que se destinaban á componerlo, excepto la que lleva el título de El Fénix de España San Francisco de Borja,[76] se han perdido por completo[77], según todas las apariencias. Las piezas en que Calderón escribió sólo alguna parte, no se hallan en las colecciones de sus obras, y sólo existen en alguna comedia suelta.
Vera Tassis afirma que Calderón compuso más de cien autos. El poeta, sin embargo, en el catálogo de su carta al duque de Veraguas, sólo menciona 68; pero si este catálogo, como observamos respecto del de las comedias, tampoco puede ser considerado como exacto, no se puede tampoco admitir que el autor, que atribuía especial importancia á esta clase de composiciones, omitiese nada menos que 30 autos, por cuya razón el número indicado por Vera Tassis será exagerado, como lo es también el estilo de su artículo biográfico.[78] La colección más completa de Autos sacramentales de D. Pedro Calderón de la Barca, que publicó en Madrid Apontes en el año de 1760, sólo contiene 72 títulos.
De las 200 loas, de que habla Vera Tassis, sólo se ha conservado hasta nosotros un número muy insignificante. Las que preceden á los autos, provienen en parte de otros autores, si nos atenemos á la declaración expresa del editor, y entre las comedias hállanse sólo un par de fiestas, con esas poesías preliminares.
De los 100 sainetes que hubo de escribir Calderón, se han perdido casi todos, y los pocos que hay son tan raros, que todos mis esfuerzos han sido inútiles, hasta ahora, para adquirir alguno. En el catálogo, muy incompleto, de sainetes españoles publicados por La Huerta, se enorgullecen con el nombre de Calderón los siguientes:
El asturiano en el Retiro.
El dragoncillo.
La muerte.