La dama duende será,
Que volver á vivir quiere.
Parece que se anuncia con ella la representación cercana de La dama duende, y hubo, á la verdad, un drama anterior de este título, arreglado después por Calderón. En los primeros versos de La dama duende se habla también del nacimiento del príncipe Baltasar, y la mención que de él se hace no tendría interés alguno, si esta pieza no se hubiera puesto en escena inmediatamente después de ese suceso. Hay motivo, por tanto, para creer que la Casa con dos puertas se representó por vez primera en el verano de 1629, y La dama duende en el invierno de igual año.
Mejor está que estaba. La fecha verosímil de la composición y representación de esta comedia, es el año de 1631, porque la descripción prolija, que en ella se intercala, de la solemne recepción de la infanta Doña María en Alemania, no tendría después interés alguno, sino estaría fuera de su lugar, y el casamiento de esta Infanta con Fernando, rey de Hungría, se celebró el 26 de febrero de 1631.
La banda y la flor hubo de representarse en el año de 1632, por hablarse en esta comedia detalladamente de la declaración del príncipe de Asturias, hecha á principios de 1632 (Teatro, de Ludof, tomo II, pág. 143), y porque también se hace mención de los dos hermanos de Felipe IV, de los infantes D. Fernando y D. Carlos; y como el último murió en el año de 1632, si esta desgracia hubiera ocurrido antes de representarse la comedia, se habría hablado de ella, sin duda alguna, deplorándola como era natural.
Los tres mayores prodigios, representada entre los años de 1629 y 1634, porque se habla en ella del príncipe Baltasar, que nació en 1629, y al principio del primer acto se dice que la representó la compañía de Tomás Fernández Cabredo, y este director escénico murió en el año de 1634. (Pellicer, Tratado histórico, tomo II, página 139.)
Mañana será otro día. Al principio de esta comedia se hace mención, con palabras que manifiestan el más vivo interés, de la muerte del duque de Lerma, que falleció en el sitio de Maestricht en el verano de 1639, cuya circunstancia hace conjeturar que este drama se representó probablemente poco después de esa fecha. (Véase la continuación de Ferreras, tomo XII, pág. 194.)
La vida es sueño.
El purgatorio de San Patricio.
La gran Cenobia.
La devoción de la Cruz.