6.º Que ningun judío pueda ser médico, cirujano, tendero, droguero, proveedor ni casamentero, ni tener algun otro oficio público por donde haya de entender en negocios de cristianos, ni las judías puedan ser parteras, ni tener amas de criar que sean cristianas, ni los judíos servirse de cristianos, ni vender á estos ni comprar de ellos las viandas para el diario mantenimiento, ni concurrir con ellos á ningun banquete, ni bañarse en las aguas de los baños de los cristianos, ni ser mayordomos, ni agentes en los negocios de estos, ni aprender en sus escuelas alguna ciencia, arte ú oficio.
7.º Que en cada ciudad, villa ó lugar en que hubiere judíos, les sean destinados para su morada barrios separados de los cristianos.
8.º Que todos los judíos i judías lleven en sus vestidos cierta divisa de color encarnado i amarillo del tamaño i figura que en la bula van señalados: los hombres en el vestido esterior sobre el pecho; las mujeres en las frentes[49].
9.º Que ningun judío pueda comerciar ni hacer contrato alguno con los cristianos para evitar los engaños que suelen hacer, i las usuras que suelen llevar.
10.º Que todos los judíos i judías convertidos á la Fe, i todos los cristianos que tuvieren parentesco de sangre con judíos no conversos, los puedan heredar, aunque por testamentos ó codicilos, ó por últimas voluntades ó donaciones intervivos estuvieren esclusos de heredar sus bienes.
11.º Que en todas las ciudades, villas i lugares en donde hubiere el número de judíos que el diocesano tuviere por conveniente, se predique en público tres sermones en tres distintos dias del año, uno en la segunda domínica de adviento, otro en el dia de Pascua de Resurreccion, i el último en la domínica en que se canta el Evangelio Cum apropinquasset Jesus Jerosolymam videns civitatem, flevit super eam. Que se obligue á todos los judíos que tuvieren la edad de doce años en adelante á asistir á estos tres sermones, cuyos asuntos deberán ser demostrarles en el primero la venida al mundo del verdadero Mesías, sirviéndose para ello de los lugares de la Sagrada Escritura i del Talmud que han sido controvertidos en la asamblea de Tortosa: en el segundo hacerles entender los errores, locuras i vanidades que se encierran en el Talmud; i en el tercero la destruccion de la ciudad i del templo de Jerusalem i lo perpetuo de su cautiverio, segun las palabras de Jesucristo i de los santos Profetas. Al fin de cada sermon se les leerá esta bula para que al ir contra ella no pequen de ignorantes.»
Despues de la famosa disputa entre Gerónimo de Santa Fe i los mas doctos rabís de las aljamas de España, convirtiéronse muchos judíos á la fe de Cristo: en Zaragoza, Calatayud i Alcañiz mas de doscientos: en Daroca, Fraga i Barbastro, unas ciento i veinte familias: en Caspe i Maella quinientas personas: i á mas todos los naturales de las villas de Tamarit i Alcolea[50].
Uno de los que andaba por España converso desde el año de 1390 fue rabí Selomoh Halevi, judío nacido en la ciudad de Burgos. En ella recibió el agua del bautismo i el nombre de Pablo de Santa María. Luego pasó á la universidad de París á estudiar Teología, i tomar él grado de maestro, i así por la fama que todos tenian de sus muchas letras como de sus no vulgares virtudes, logró la dignidad de arcediano de Treviño, de obispo de Cartagena, i despues de Burgos, i á mas la de canciller mayor en los reinos de Leon i de Castilla. Escribió varias obras con propósito de convertir á la fe de Cristo á los judíos i moros, entre las cuales se encuentra una que lleva por título estas palabras: Escrutinio de las Sagradas Escrituras[51].
De esta suerte refiere Esteban de Garibay[52] la vida i hechos de Pablo de Santa María. «Fué mui notable prelado el escelente doctor don Pablo, obispo de Cartagena, que siendo judío no solo de nacion de sus progenitores, mas tambien de profesion, recibió la agua del santo bautismo, dejando el judaismo. Habia tenido este notable prelado antes de su conversion grandes disputas sobre la lei judáica con muchos doctores católicos cuyas razones como para la dureza heredada de sus progenitores no bastasen á la sazón para le sacar del judaismo, sucedió que un dia un doctor no queriendo contender por disputa sino por escrituras, le dió el tratado que el glorioso Santo Tomás de Aquino escribió doctisimamente llamado De legibus, donde admirablemente disputa el santo doctor contra la lei de los judíos. Esta obra leyó con diligencia i atencion grande don Pablo, el cual, hallando en ella muchos secretos del judaismo, que aun él mesmo con ser el rabí de mas letras que en estos reinos había, los ignoraba, fué alumbrado del Espíritu Santo, diciendo en su corazon que sin duda la lei de los cristianos era la de la salvación del mundo. Despues ido al Pontífice romano, i siendo de él persuadido, vino á decir i confesar públicamente, que (pues este santisimo doctor con saber de la lei judáica mayores secretos que el mesmo don Pablo, profesaba la lei evangélica de Jesucristo) era la verdadera lei i carrera de la salvacion la de los cristianos; i así recibió el santo bautismo renunciando espontáneamente la dureza pasada. Desta manera don Pablo vino á ser cristiano por la doctrina de Santo Tomás.»
»Despues este célebre varon con el discurso del tiempo vino meritisimamente á ser obispo de Cartagena, i de allí pasó al obispado de Burgos: de la cual ciudad tenia él mesmo su naturaleza. Fué escelente prelado, grande filósofo i teólogo, i singular predicador i de gran consejo i maravilloso silencio i prudencia. Escribió muchas obras en especial el libro que se llama Escrutinio de las Escrituras, que es de grande volúmen, i las adiciones á la Póstula de Nicolao de Lyra sobre la Biblia, i otro tratado de la Cena del Señor, i otro de la generacion de Jesucristo, con otras obras. No solo él mesmo fué grande letrado; pero en tiempo que en el judaismo fué casado, tuvo tres hijos grandes letrados, de los cuales el mas señalado fué don Alfonso de Cartagena, dean de Segovia, que sucediendo en el obispado inmediatamente al padre fué obispo de Burgos i fué el que escribió la Genealogía de los reyes de Castilla i Leon, que algunas veces se ha citado. El otro hijo fué don Gonzalo, obispo de Palencia, prelado de muchas letras i erudicion. El tercero fué Alvar García de Santa María que refieren haber escrito la crónica deste rei don Enrique, la cual basta agora yo no la he visto, i parte de la crónica de su hijo el rei don Juan el segundo. Este notable prelado don Pablo por haber sido obispo de Burgos es llamado entre los teólogos el Burgense: el cual con ser converso, aconsejó al rei don Enrique por causas notables que á ello le debieron mover, que á ningún judío ni converso, no recibiese en el servicio de su casa real, ni en el consejo, ni en otros oficios públicos reales de sus reinos, ni en la administracion del patrimonio real: Cosa notable que con ser de ellos el mesmo sapientisimo prelado, fuese de este parecer contra su nacion.»