Soneto.
Razones dulces de escuchar suaves,
Partos de tu fecundo entendimiento,
Son, docto Funes, plumas de tu intento,
I alas veloces tus discursos graves.
Con que, triunfando de la envidia sabes,
Felicemente penetrando el viento,
Venciendo en curso al mismo pensamiento
Prender los brutos i alcanzar las aves.
I viendo que eternizas tu memoria,
Porque viva tu nombre sin segundo,
Escediendo los limites del suelo,
Agradecidos todos á tu historia,
Ellos ilustran con tu fama el mundo
I ellas te suben con su pluma al cielo.
Otro de los poetas judíos famosos en aquel siglo fué Daniel Leví de Barrios, nacido en Montilla, hijo de un converso llamado Simon, i capitan del rei de Portugal duque de Braganza. Su nombre mientras vivió como cristiano fué don Miguel de Barrios. Huyendo sin duda de los rigores de la Inquisicion pasó á Amsterdan, ciudad de libertad, donde imprimió muchas de sus obras, tales como el Triunfo del gobierno popular i de la antigüedad holandesa, donde trata de los gobiernos monárquico, aristocrático i democrático, probando que en los tiempos antiguos fueron mui usados de los israelitas, i trayendo argumentos para demostrar que en todas las partes donde están domiciliados, el democrático es por quien se rigen i á quien prestan obediencia ellos entre sí. Tambien compuso la Historia universal judáica: El imperio de Dios en la harmonía del mundo, i otros muchos libros históricos, religiosos i poéticos. Tambien dió á la estampa la Flor de Apolo, por el capitan don Miguel de Barrios. (Bruselas por Baltasar Vivien, año de 1665.—En Amberes en casa de Verdussen, 1670.) Este libro no contiene mas que poesías i comedias de poco mérito. I para dar una muestra del ingenio de Barrios, no será fuera de razón poner aquí alguna de sus composiciones, sean estos sonetos las primeras.
Soneto.
En el coro de Amor con voz Sirena
Corazones atraes, vidas encantas,
Nise divina, con dulzuras tantas,
Que reduces á gloria lo que es pena.
Suspendida no canta Filomena,
La suavidad oyendo con que cantas,
Y á las métricas voces que levantas,
El céfiro en los árboles no suena.
El arroyo entre flores detenido,
Al dulce quiebro de tu acorde lira,
Queda en florido tálamo dormido.
Pues, si como tu luz, tu canto admira,
A quien falta razón, vida y sentido,
¿Qué hará con alma quien por tí suspira?
Otro.
Ausente el Sol, el prado se oscurece,
Reina la noche, madre de temores,
Y de las fuentes, árboles y flores
La diversa color igual parece.
Mas, cuando con sus rayos resplandece,
Dando lustre al matiz de los colores,
Por mas que apure el Sol sus resplandores,
Quien negro anocheció, negro amanece.
Bien podria admitir la color verde
Con varios accidentes de alegría
A la negra color que mi alma viste.
Mas quien de la esperanza el verdor pierde,
Aunque pase la noche y vuelva el dia
Triste amanece, si anochece triste.
CANCION
de un náufrago al mar.
Enemigo que herido
del Bóreas rigoroso, leon rugiente
levantando el bramido,
no has podido templar mi pena ardiente,
porque de mi amor ciego
con ser tanta tu nieve es mas el fuego.
Tu saña fugitiva
mayor venganza toma en perdonarme;
pues mi tormenta aviva
¡qué pesar! no acabando de matarme
con las ondas de hielo,
que á la tierra me arrojas desde el cielo.
¿Por qué de tus cristales
me dejas salir vivo, si procuro
en tan continuos males
ser de tu nieve infausto Palinuro,
y no en pena crecida
morir á manos de mi propia vida?
¿Por qué del fuego mio
no apagas el incendio rigoroso?
¿Por qué en tu centro frio
á mi pena no das sepulcro undoso?
Mas ¡ay tormento airado!
que aun la muerte desprecia al desdichado!
Lloro á la muerte ansioso,
al fuego me lamento sin sentido,
gimo al aire celoso,
al mar me quejo, al cielo favor pido,
y no me dan consuelo
la tierra, el aire, el fuego, el mar, ni el cielo.
¡Ay prenda de mis ojos!
¡ay soberana luz! ¡ay Sol querida!
¿qué atrevidos arrojos
han dejado mi vida sin tu vida?
si somos en tal calma,
un amor, un aliento, un ser, un alma.
Tambien publicó en aquel tiempo Miguel Silveyra su poema El Macabeo; i aunque era hombre doctisimo, su obra por lo hinchado i babilónico del estilo es ininteligible i justamente despreciada.
Daniel Israel Lopez Laguna, poeta tambien judío, publicó en 1720 como se dijo en el libro 3.º una obrita en verso intitulada Espejo fiel de vidas, la cual no es otra cosa que una traduccion de los salmos del profeta.
Grande es el número de los judíos españoles que escribieron obras jurídicas, filosóficas, morales, matemáticas i medicinales, i á mas traducciones i glosas del Viejo Testamento.
Entre los médicos insignes que profesaban la religion judáica fué mui celebrado en el siglo XVI Juan Rodrigo, natural de Castel Blanco, el cual temeroso de la Inquisicion huyó á tierra de libertad, donde publicó muchas con el nombre unas veces de Amato Lusitano i otras de Juan Rodriguez de Castel Blanco. Sus escritos eran dirigidos á dar consejos para conservar ó restituir la salud al cuerpo humano.
En aquel mismo tiempo vivia Cristóbal Acosta, nacido en Africa é hijo de judíos espulsos de España[89], el cual despues de haber peregrinado muchos años por Asia, vino á la Península á cristianarse i se hizo vecino de la ciudad de Burgos. En ella publicó su obra intitulada Tratado de las drogas i medicinas de las Indias orientales con sus plantas debujadas al vivo por Cristóval Acosta, médico i cirujano que las vió ocularmente. Un tomo en 4.º 1578.